Vicente Barrera toreó en La Corredera

Foto Internet

Tauromaquia
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive
 

Esta noticia podría ser una de las tantas que nos podría ofrecer la dilatada historia de la más que centenaria plaza de toros de la Corredera, si no fuera porque del torero a que se refiere se ha convertido, por obra gracia de los pactos políticos entre los partidos políticos P.P. y VOX, en el nuevo y flamante Consejero de Cultura y Vicepresidente de la Generalidad Valencia, que le ha correspondido por su adscripción a VOX.

El torero, ahora Vicepresidente de la Generalidad, se conocía en los carteles con su propio nombre, Vicente Barrera, que había nacido en Valencia, en el año 1968, tomó la alternativa en el ruedo de su ciudad natal cuando tenía 26 años, siendo su padrino Curro Romero y Miguel Báez “Litri” su testigo.

En el ruedo de la Corredera actuó el lunes 30 de agosto de 1999, cuando nuestra plaza ya llevaba algunos años con su nueva fisonomía, y se produjo una buena entrada en sus tendidos, ocupándose las tres cuarta partes de su aforo total. En el festejo, en el que se lidiaron 5 toros de Javier Pérez Tabernero y un sobrero, lidiado en cuarto lugar, de La Cardenilla, desiguales de presencia, flojos y mansurrones, a excepción del lidiado en sexto lugar, que resultó boyante.

En el cartel se anunciaron Juan Mora, que en su primero obtuvo silencio tras matar de media y dos descabellos, y en su segundo saludos tras matar de pinchazo y estocada corta. A Vicente Barrera, el ahora Vicepresidente, se silenció su labor en sus dos toros, tras matar al primero de estocada y descabello, y a su segundo de estocada caída y descabello. Y cerraba la terna, el también torero valenciano afincado por algún tiempo en Colmenar Viejo y con peña taurina en la localidad,  José Pacheco “El Califa” que sustituía en el cartel a Eugenio de Mora, escuchó palmas en su primero, tras matarle de cuatro pinchazos y descabello, y en su segundo, volvió a ser aplaudido tras acabar de cinco pinchazos y descabello.

Javier Villán, el gran periodista y destacado escrito, colmenareño de convencimiento y afición, que habiendo nacido en la provincia de Palencia, eligió este pueblo para vivir y convivir, y su cariño con el pueblo, que como ha dicho más de una vez, le hizo desarrollar su afición a los toros, y como hombre agradecido ha donado su magnífica colección de pintura taurina que se exhibe en la Sala de su mismo nombre del Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso, frente a la majestuosa basílica de la Asunción; tituló su magnífica crónica de este festejo,  en el diario El Mundo: “La Espada maldita” y en ella  decía, refiriéndose a El Califa, que no se puede matar tan mal después de haber toreado también.

Y continuaba afirmando: “Habrá que resignarse; Colmenar Viejo, como reserva torista, ya no es lo que era. Tierra de toros se llamaba a Colmenar Viejo, plaza de toros y no se trataba de una denominación genérica, sino de un signo específico. Hoy día, y desde hace algún tiempo, de Colmenar Viejo lo mejor son el pan y las chuletas. Los toros, como en las demás plaza de Iberia: regular tirando a catastrófico.”

Pero la noticia reciente, la de ahora, también ha propiciado el comentario de nuestro erudito escritor, ya no desde el diario El Mundo, sino desde su blogs Diario de Javier Villán, desde el que analiza en un artículo titulado: Franquismo y Verticalidad, que comienza recordando la anécdota de Juan Belmonte  que narra Chaves Nogales en uno de sus libros y en la que en cierta ocasión, se halló a un antiguo subalterno  Juan Miranda convertido en flamante Gobernador Civil  de la provincia de Huelva. Como le preguntara cómo había llegado tan alto en la escala social, el antiguo subalterno respondió, ya ve usted don Juan, degenerando.  Y hacia el final de este artículo expone esta magnífica reflexión sobre alguna manifestación del torero Vicepresidente: Se puede ser franquista acérrimo, aunque hoy día ser franquista,  sea una antigualla. Lo mismo que ser antifranquista. Pero un Consejero de Cultura de la Generalitad no puede falsear la historia”.

Y esta es la historia, aunque sin mucho éxito artístico, del paso de un importante político español, cuando era torero, por el ruedo de nuestra Plaza de Toros de la Corredera, un recinto cargado de historias que son parte destacable de lo sucedido en nuestro pueblo desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Otro día habremos de dedicar nuestro recuerdo a otro torero Miguel Abellán, también establecido en cargó público como Gerente de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, en un caso más prolijo de actuaciones, pues fueron casi una decena.

Miguel Ángel de Andrés

Publicidad
Publicidad