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Descolonizar el lenguaje en la conservación

Sociedad
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Naciones Unidas, informes científicos clarificadores en la lucha contra el cambio climático e incluso el reciente informe Planeta vivo 2022, editado WWF concluyen que el liderazgo indígena es fundamental para cuidar nuestro planeta. Todos por unanimidad sostienen que los pueblos indígenas son esenciales  en la lucha contra el cambio climática y que se les debe de otorgar el control de sus tierras para mitigar lo que la sociedad de consumo destructivo ha ocasionado al planeta.

En este sentido, Andra Reid de la Universidad de Columbia Británica sostiene el Planeta vivo 2022 que: “En todo el mundo resulta evidente que el liderazgo de las sociedades dominantes no ha sabido controlar las actividades humanas que provocan el cambio climático y la pérdida de hábitat, mientras que las tierras y aguas indígenas se han cuidado perfectamente durante milenios.” Con sólo este ejemplo, las naciones del mundo tendrían que conservar y proteger a los pueblos originarios, sabedores de la conservación de la naturaleza y el respeto por los recursos naturales sin llegar a su explotación irracional.  Andrea continua diciendo que “En Canadá, Brasil y Australia, por ejemplo, la biodiversidad de vertebrados en territorios indígenas es igual o superior a la que se encuentra en zonas formalmente protegidas por los Estados” Ante esta evidencia, no comprende como aún hoy, el genocidio de pueblos indígenas, la expulsión de sus tierras o el asesinato de sus líderes, sea una forma continuada a quien nos da lecciones de conservación y protección.

Un dato importante. Las naciones indígenas de todo el planeta son un total de 370 millones de personas repartidos en 70 países del mundo. Un 80% de la masa rica en biodiversidad y en ecosistemas indispensables para el buen ciclo del planeta, se encuentra precisamente en territorio de los pueblos originarios. Solo con darles el poder de proteger sus tierras, habremos conseguido una gran victoria en la lucha contra el avance imparable del cambio climático. Sin embargo, son expulsados de sus tierras como a los masáis, al pueblo pueblo com y los mapuches de Argentina, los baaka de la República Democrática del Congo, los Yanomamis de Brasil y un largo etcétera de comunidades donde no se respeta los derechos humanos ni se les tiene en consideración como ciudadanos. ¿Es así como les pagamos por ser guardianes de nuestro bienestar? ¿Para que existen los informes en los que se les alaba por su respeto y conservación a la naturaleza y por el otro lado  cierran los ojos ante su asesinato?.

Los gobiernos deben ser coherentes con lo que firman y la prensa  que cumple una importante función si no está contaminada políticamente, tiene que exigir los cumplimientos de los acuerdos, denunciar los genocidios que se están cometiendo, desenmascarar a las multinacionales que arrasan los recursos naturales violando los derechos humanos y los derechos de la Tierra, sacar en los titulares el negocio que implica las cumbres medioambietales en las wque no se llega a ningún acuerdo y que sólo son un negocio más para engañar a la sociedad de que les interesa hacer algo por cambiar nuestra situación actual.

También los medios informativos tanto nacionales como internacionales tienen que desechar palabras o expresiones que no se corresponden con la realidad y que solo son fruto de una manipulación intencionada que hacen confundir al lector, muchas veces sin darse cuenta.

Survival International acaba de publicar un informe titulado “Guía para descolonizar el lenguaje en la conservación”. Dicho repórter nos habla que el modelo de conservación de la naturaleza que predomina actualmente sigue siendo como en tiempos coloniales, el de la “conservación de fortaleza”: un modelo que crea Áreas Protegidas en tierras de pueblos indígenas, a las que solo pueden acceder personas ricas o autorizadas por el gobierno de turno. Este tipo de conservación, es el que destruye la tierra y la vida de los pueblos indígenas como bien señala Survival International y que cualquiera que quiera informarse, comprobará las expulsiones y el robo de tierras de muchas naciones originarias para conservar lo que ellas ya están haciendo desde hace milenios.

En el nombre de la conservación o de tratados internacionales, nunca se debe expulsar a pueblos asentados en territorios que se quieran conservar, como tampoco en España o en cualquier otro país, los que habiten dentro de un Parque Nacional deben ser expulsados de sus casas. Sin embargo esto ocurre en otros Parques Nacionales de Árica, Asia, Australia, América; donde es habitual esta práctica y les acusan después de cazadores furtivos si se adentran en sus propias tierras para alimentarse. Esto es lo que se llama colonización de la Naturaleza o por mi sin toda duda, un acto criminal que debe ser perseguido por Interpol. 

En estas cumbres de medio ambiente como en la próxima COP-27 o en la COP-15 sobre biodiversidad que se celebrará en diciembre, en lugar de realizar reuniones y discutir acciones que no llevan a ningún lado, deberían ser claros y entre todos firmar una constitución mundial de conservación y biodiversidad cuyos principales beneficiarios fueran los pueblos indígenas y que quien violara la misma, fuera perseguida por una Unidad Especial de Protección Ambiental dependiente de la Interpol, donde las víctimas pudieran acudir ante el pasotismo y abuso de los gobiernos.

Para Survival International, es fundamental que reflexionemos acerca de las palabras y conceptos que utilizamos cuando escribimos o hablamos sobre cuestiones medioambientales. La violencia y el robo, nos dicen, que sufren millones de indígenas y otras poblaciones locales en nombre de la conservación, tienen su origen en gran parte en estos conceptos.

Estos conceptos son muy variados como Carne de caza/Bushmeat, Caza/Furtivismo, Exploración/Invasión, Ganaderos/Pastores, Viajeros/Nómadas, Convivencia con la fauna silvestre/Conflicto; en la que no es lo mismo decir una palabra u otra.  Se debe saber distinguir la definición de los mismos para saber en todo momento de que estamos hablando. La lectura del informe se hace imprescindible para saber ver las definiciones de los citados conceptos, que son utilizados dependiendo de las personas a las que se refieren: relativamente positivos o neutros para personas blancas y sus actividades, mientras que para las personas indígenas y/o negras se utilizan términos negativos o peyorativos. Esto demuestra como “el lenguaje de la conservación hunde sus raíces en creencias coloniales y racistas, y sigue perpetuándolas” nos advierte en su capítulo 2.

También el mismo informe nos dice de los tópicos y conceptos controvertidos, mostrando algunos ejemplos  de conceptos problemáticos y falaces que cuando se emplean inapropiadamente, o se definen de forma inadecuada, resultan engañosos, como pueden ser: Guardabosques, Áreas protegidas, Tierra virgen, Naturaleza, Cero neto, Compensación y crédito de carbono, Soluciones basadas en la naturaleza, Uso sostenible de recursos, Superpoblación, Reubicación voluntaria, Restauración o Reforestación/Aforestación.

Esta guía debe al menos ser leída por los que tienen en la información su profesión, una prensa que debe ser independiente de cualquier gobierno o color político y que donde la verdad prime pese a quien le pese, algo que por desgracia podemos encontrar ya en pocos medios informativos, ya que la desinformación es la estrella actual de la información.

Aún hoy día, en el argot militar de Estados Unidos, las unidades que se encuentran en conflicto o en comandos especiales, cuando entrar en el terreno peligroso dicen estar en “territorio indio”, un concepto que viene de la masacre y genocidio realizado a las naciones indias que bien pudiera ser tema una próxima investigación.

Por otro lado un reciente informe de la ONU aclara que entre el 50 y el 80% de los recursos minerales extraídos por empresas, se encuentran en territorio indígena, al igual que muchos depósitos de hidrocarburos, que son causa de muertes entre los pueblos originaros y los coloca en situaciones de riesgo, ya que pierden sus fuentes de alimentos y plantas medicinales, obligándolos a desplazarse y provocándoles problemas de salud tan graves como el cáncer. Empresas que tienen sede precisamente en los países que abogan la protección de los recursos naturales o de esos gobiernos que se les llena la boca de la lucha contra el cambio climático, cuando son ellos mismos los responsables por no poner fin a este exterminio de colonización y genocidio. Es otra causa por las que se les obliga a muchos pueblos a desplazarse y al aniquilamiento cultural, en un siglo XXI donde se supone que el avance de las civilizaciones han superado las atrocidades de las épocas anteriores donde la colonización de pueblos estaba permitida internacionalmente. 

La comunidad internacional promueve a las industrias de combustibles fósiles, muchas de ellas en territorio indígena, a pesar del reconocimiento de la emergencia climática. La expansión industrial, las industrias extractivas, las sustancias  y desechos peligrosos, las actividades militares, los buscadores de oro y las extracciones del coltan, la explotación de diamantes, monocultivos de palma de aceite, los agro negocios que exponen a las comunidades a pesticidas peligrosos y envenenamiento de los ríos y acuíferos, la extensión de la ganadería que arrasa las selvas, la minería del cobalto y el níquel entre otros para las baterías eléctricas de los vehículos….., son solo algunos de los graves problemas que los países “desarrollados” oprimen a las comunidades locales y pueblos indígenas. Precisamente estas actividades son las que no deben ser permitidas, dejando de colonizar la naturaleza y entregándola a sus verdaderos dueños que son los que preservan el equilibrio natural del planeta.

Si claramente todos los informes científicos avalan la necesidad de proteger las tierras y los pueblos indígenas, como grandes defensores contra el cambio climático……¿porqué se les asesina, se les expulsa de sus tierras, se les odia y no se les consideran personas? Una reflexión profunda que tenemos que hacer si queremos avanzar hacia un mundo que unido, pueda evitar el abismo al que el ser humano se dirige sin ninguna contemplación: su propio auto exterminio.