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La manifiesta inseguridad del Partido Popular que arroja la “operación Villacís”

La vicealcaldesa, Begoña Villacís, ayer en CibelesEFE

Sociedad
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En 2018 Rajoy tuvo que decidir entre convocar elecciones y que las ganase un tal Albert Rivera, o exponerse a una moción de censura y que la ganase un tal Pedro Sánchez. Rajoy sabía que si Rivera se convertía en presidente del gobierno, era el final del Partido Popular, pero un Pedro Sánchez ambicioso, capaz de asociarse con quien sea y de hacer lo que sea por estar en el poder sería lo peor para España pero lo mejor para los conservadores. Y así eligió cuanto peor, mejor, inmolarse para que Ciudadanos no les adelantara, y que el PP volviera pronto a gobernar. O no.

Parece que los charranes todavía no han encontrado a un candidato capaz. Casado prometió renunciar al ADN del PP, me refiero a la corrupción, pero al final la cabra siempre tira al monte, y seguramente, él recordó que es lo que hay que hacer para poder sacarse un máster haciendo 4 trabajos poco más extensos que este artículo, sin acabar en el banquillo de los acusados, y mucho menos en la cárcel. 

La corrupción vuelve a cabalgar en el PP con diputados imputados, Murcia saldrá mucho en los periódicos en un futuro próximo, Castilla y León también, y todos los tránsfugas adquiridos en estos 2 últimos años. Su estrategia de fichar a Fran Hervías y atacar a Ciudadanos por todos los frentes ha debilitado mucho a Ciudadanos, pero no ha logrado un fortalecimiento a largo plazo para el PP, ni mucho menos. En el momento en el que mejor estaban, en la cresta de la ola, tuvieron una guerra interna despiadada. En esta contienda, Casado señaló a Isabel Díaz Ayuso relacionándola con corrupción nuevamente, y mostrando como prueba una desproporcionada comisión que, según algunos medios autorizados, su hermano cobró tras un contrato con la Comunidad de Madrid, y en los momentos en los que los madrileños, al igual que el resto del mundo, sufrimos más por culpa de un virus. 

Al final Isabel ganó, pero lo hizo desilusionando a todos los ayusers, que querían verla como candidata a la presidencia del gobierno, pero Ayuso nunca quiso y nunca querrá aspirar a la Moncloa, porque como todos saben, es mucho mejor ser presidente del PP en Madrid y se tiene más poder, aún en el hipotético caso de no ser presidente de la CAM, que encima lo es, frente a ser el candidato a la Moncloa, porque siendo presidente del PP en Madrid se eligen a dedo a todos los alcaldables en los 179 municipios madrileños, y eso es un inmenso poder. El mismo poder que tuvo su mentora, Esperanza Aguirre, que hacía y deshacía a su antojo. Poder para que una televisión no hable mal de ti, poder para que muchos amigos y familiares acaben contratados en chiringuitos, poder de elegir a los futuros gobernantes con sueldazos públicos de muchos municipios, poder para montar una financiera que inexplicablemente no persigue a todos los deudores y poder para contratar a alguien para llevar la cuenta de twitter de tu propia mascota.

Feijoó sustituyó a Casado, con el permiso de Ayuso por supuesto. Pero el que estaba destinado a traer la concordia entre los charranes empezó pronto a demostrar que él viene del viejo PP de siempre, si es que alguna vez hubo alguno nuevo. Feijoó prometió dejar las malas costumbres, dejar de robar la democracia de los municipios y las comunidades autónomas. Pero como ya es costumbre en el bicorruptismo, todo lo que se promete, es mentira. El goteo de concejales que ya habían sido adquiridos siguió su curso. Traicionan al partido que les llevó a su cargo público con el dinero de los afiliados que pagan rigurosamente su cuota, a cambio de sueldazos. Sueldazos que el PP no paga de su bolsillo, sino que lo saca de los presupuestos de los distintos municipios, por lo tanto de los impuestos de los habitantes de esos municipios. Esto significa que nos roba dos veces, los votos y el dinero. Por eso el transfuguismo es una de las formas más deplorables de corrupción.

Llegaron las elecciones andaluzas y el PP siguió comprando, en este caso diputados. Los andaluces eligieron con mayoría absoluta al PP, y lo hicieron para que les librarse de la corrupción socialista, pero eligieron al mismo que provocó una inmensa cantidad de corrupción en otros muchos sitios de España. En cuanto Ciudadanos desapareció del gobierno Andaluz, el gasto público superfluo empezó a aumentar. El PP incluso ha llegado a jactarse de tener en su poder el censo de C’s en Andalucía, lo cual constituye un delito, y la gota que ha colmado el vaso ha sido la adquisición de la voluntad de Juan Marín. Raro me parecía que apareciese por el congreso del PP en Andalucía meses antes. 

Pero no se han detenido ahí, ni mucho menos. Este viernes se lanzaba la operación Villacís. Los azulones cargaban directamente contra una de las figuras más representativas de los naranjitos. Durante el viernes, día en el que Begoña Villacís cumplía 45 años, bastantes medios de comunicación, El Mundo, Libertad Digital, ABC, La Voz de Galicia, El Independiente, La Cope, Telemadrid, la Sexta, 20 Minutos y Vozpopuli, publicaban la información diciendo que el PP le abría la puerta a la vicealcaldesa y que, además, Ciudadanos pensaba sobre la posibilidad de hacer listas conjuntas. La información era tan burda que hasta el propio alcalde de Madrid salió a desmentir la parte que era totalmente mentira. Lo que no desmintió fue la realidad de que el PP tiene las puertas abiertas para que Villacís se transfugue lo antes posible. Horas después VIllacís confirmó que no se va a ir al PP, C’s también confirmó que van a presentarse con sus siglas y sus candidatos y que Ciudadanos es un partido político liberal alejado del conservadurismo del PP.

Todo esto esconde una gran verdad sobre el PP, y es que se han dado cuenta de que Feijoó no cumple con las expectativas, y así lo reflejan las encuestas. El partido con sede en la calle Génova sigue con sus malas costumbres de acercarse al PNV y de no zanjar el asunto de los nacionalismos, y tampoco dejan de sentarse, asociarse y pactar con el PSOE, en RTVE, el tribunal constitucional, el tribunal de cuentas, el defensor del pueblo, la agencia de datos, y durante estas últimas semanas, el Consejo General del Poder Judicial, aunque las negociaciones estén ahora mismo paradas por que alguien les dijo que esto ya estaba teniendo un coste electoral.

El Partido Popular sabe que tiene que terminar de matar a C’s antes de las autonómicas y municipales, porque de lo contrario, cuando vuelva a ascender, el proyecto liberal y limpio de corrupción de Ciudadanos fagocitará al proyecto conservador que tiene decenas de casos de corrupción de lastre. La gente ya se está hartando otra vez de la complicidad del PP-PSOE. Y por eso cunde la inseguridad en la sede de Génova. Y no es injustificada pues saben de los nuevos datos de afiliación del partido Ciudadanos, aquí en Colmenar Viejo también, y también saben del gran repunte en las encuestas que marca un muy positivo cambio de tendencia. Eso que tantas veces escucharon diciendo que “Ciudadanos está muerto” y que “vamos a desaparecer” no era una información, sino una amenaza dirigida hacia nosotros pues nos quieren matar y hacernos desaparecer, como hicieron con Luca Brasi en la trilogía de El Padrino, mandándole a “dormir con los peces”.

Los liberales ya se están preparando para la última y más devastadora ola de ataques desde el partido conservador. El PP ya no se esconde tras las mentiras como hicieron Ayuso, Lopez Miras y Mañueco. Ahora utilizarán todos sus medios para lanzar este ataque final. ¿Y saben ustedes lectores, qué es lo que les decimos ante este escenario? Les decimos a viva voz, venid… Estamos preparados.