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Colmenar Viejo aprueba los honores por el Día de la Villa 2020

Sociedad
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Se nombra Hija Predilecta a Evangelina Nogales de la Morena, catedrática de Bioquímica, Biofísica y Biología Estructural, y una de las líderes mundiales en ciencia, trabaja actualmente en obtener la estructura de los componentes críticos de la COVID-19.

La Medalla de Oro de la Villa es para los Voluntarios, y las Medallas de Plata son para las personas que, en el desarrollo de su trabajo, o como grupo demográfico, han tenido un papel crucial en la pandemia: sanitarios, trabajadores de cementerios, profesionales de residencias de mayores, servicios esenciales, cuerpos de seguridad, empleados públicos… y a los mayores, como muestra de apoyo por el daño que ha provocado en ellos la COVID-19.

26-Noviembre-2019.- El Pleno de Colmenar Viejo ha aprobado hoy el otorgamiento de honores por el Día de Colmenar Viejo, que el pasado 22 de noviembre el municipio cumplía 516 años como Villa independiente del condado del Real de Manzanares, ya que tal día como ese de 1504 el Rey Fernando el Católico otorgó a esta población el Privilegio de Villazgo por el cual Colmenar Viejo quedaba apartada de la jurisdicción de Manzanares el Real (cabecera del condado por aquella época).  

Con motivo de ese día, el Ayuntamiento de Colmenar Viejo concede diferentes honores y distinciones creados y reglamentados para premiar los méritos extraordinarios de personas, personalidades, instituciones, entidades, etc. que han prestado o prestan servicios al municipio, han dispensado honores o están ligados a la localidad de una forma especial.

Este año, los nombramientos son los siguientes:

Evangelina Nogales de la Morena es nombrada Hija Predilecta

Los Voluntarios recibirán la Medalla de Oro de la Villa.

La Medalla de Plata para cada uno de los siguientes colectivos:

  • Profesionales sanitarios.
  • Fuerzas y Cuerpos de seguridad.
  • Profesionales de los servicios esenciales: alimentación, transportes, farmacias, servicios de mantenimiento de la ciudad, limpieza y recogida de residuos, cementerios y servicios funerarios.
  • Profesionales de las residencias de mayores.
  • Trabajadores de las administraciones públicas.
  • Personas mayores del municipio.

“Este año, y ante una situación tan atípica, no podíamos dejar de otorgar los honores de la Villa, distinción que este aniversario de la Villa hemos dedicado a las personas que han centrado todo su esfuerzo frente al virus. Nombramos Hija Predilecta a Evangelina Nogales de la Morena, catedrática de Bioquímica, Biofísica y Biología Estructural que en estos momentos trabaja desde su laboratorio de Berkeley en la obtención la estructura de los componentes críticos de la COVID-19 para que la industria farmacéutica pueda plantarle cara”, explica el alcalde, Jorge García Díaz.

Quien añade que: “la Medalla de Oro de la Villa es para los Voluntarios, héroes anónimos que han tenido y tienen un papel crucial desde que comenzó la crisis sanitaria, y que se han volcado con su solidaridad en los momentos más difíciles. Vamos a entregar todas las Medallas de Plata que permite el reglamento a quienes laboralmente han tenido un papel esencial durante estos meses: personal sanitario, cuerpos de seguridad, trabajadores de cementerios, profesionales de residencias de mayores, trabajadores de la alimentación, transporte, limpieza, empleados públicos… Y como muestra de cariño, Medalla de Plata para nuestros mayores, que han sido los que más han sufrido el horror provocado por la COVID-19. Lamentablemente, en estos momentos no podemos celebrar un acto institucional, pero en el momento en el que sea posible, les entregaremos a cada uno su condecoración”.

Evangelina Nogales de la Morena, nacida en Colmenar Viejo el 16 de mayo de 1965. En la actualidad es catedrática de Bioquímica, Biofísica y Biología Estructural en el departamento de Biología Molecular y Celular de la Universidad de California en Berkeley, investigadora del Instituto Médico Howard Hughes, e investigadora senior del Lawrence Berkeley National Laboratory de California. Además, dirige su propio laboratorio en la Universidad de California.

Eva, como coloquialmente se le conoce, estudió en los colegios Virgen de los Remedios, Isabel la Católica y Soledad Sainz; y bachillerato en el instituto Marqués de Santillana, del que tiene muchos y muy cariñosos recuerdos, y en el que tres mujeres marcaron su camino a la ciencia: sus profesoras de Matemáticas (Avelina Lucas), Física (Ana Cañas) y Biología (Ana de Frutos), con las que aún sigue en contacto.

Estudió Física en la Universidad Autónoma de Madrid, licenciándose en 1988. Al terminar la carrera, continuó sus estudios en Reino Unido, doctorándose en Biofísica en la Universidad de Keele en 1992, por su trabajo en la Fuente de Radiación del Synchrotron bajo la supervisión de Joan Bordas, director del sincrotón británico. Tras terminar su tesis, llega en 1993 a California para realizar su postdoctorado en el Laboratorio Nacional de Lawrence Berkeley.

Sus trabajos han sido recogidos en las más prestigiosas revistas científicas a nivel mundial: en enero de 1998, en la publicación Nature, reflejando la estructura de la tubulina unida al taxol, un importante fármaco anticancerígeno. Nogales había conseguido en solo cinco años un reto perseguido por numerosos investigadores durante décadas; en 2013, también en Nature, el ensamblaje de la maquinaria molecular, que a su vez fue seleccionado por el director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos como uno de los estudios claves del año; y en 2014, en la revista Cell, por haber descubierto cómo funciona el antitumoral Taxol; recientemente, consiguió fotografiar la telomerasa, la enzima de la longevidad, y los resultados de esta investigación fueron publicados en Nature.

En el año 2016, Eva fotografió por primera vez las "tijeras/bisturí molecular" del sistema CRISPR-Cas9 de edición genómica, el revolucionario sistema de edición del ADN.

Nogales es líder internacional en su ámbito con el uso de criomicroscopía electrónica para ver los componentes de las células a nivel atómico y en la actualidad contribuye en la lucha contra el SARS-COV 2, tratando de obtener la estructura de los componentes críticos de la COVID-19 para que la industria farmacéutica pueda atacarlo directamente.

Eva está casada con un físico británico y tiene dos hijos, y siempre que puede le encanta volver Colmenar a ver a su madre Paquita y a su hermano Javier, al resto de su familia, a sus amigos de infancia y juventud, y a visitar la Ermita de Remedios y sus vistas, unos de sus lugares favoritos.

En su labor investigadora, ha sido reconocida con numerosos premios:

  • Premio para Jóvenes Investigadores, otorgado por la Sociedad Americana de Biología celular (2005)
  • Chabot Science Award for Excellence (2006)
  • Cátedra de Biomedicina de la Fundación BBVA (2006)
  • Estancias de estudio en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (2007 y 2008)
  • Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (desde 2015). Solo dos mujeres españolas lo han logrado: ella y Margarita Salas.
  • Miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias (desde 2016)
  • Dorothy Crowfoot Hodgkin Award, en el estudio de proteínas (2015)
  • Mildred Cohn Award en Bioquímica (2016)
  • Keith Porter Award en biología celular (2016)
  • Sandra Masur Award por liderazgo en ciencia (2018)
  • Medalla Grimwade en Bioquímica por la Universidad de Melbourne (2019)
  • Recientemente ha sido elegida miembro asociado de la Organización Europea de Biología Molecular y (durante 2020) es la presidenta de la ASCB, la Sociedad Estadounidense de Biología Celular.

Voluntarios, profesionales sanitarios, cuerpos de seguridad, trabajadores de servicios esenciales, profesionales de las residencias de mayores, empleados públicos y personas mayores del municipio, cada uno de ellos afectados directamente por el SARS-CoV 2, en su ámbito personal o profesional.

Personas en las que se ha despertado sensibilidad social, o la misma se ha consolidado en ellos, llevándolos a realizar acciones en favor de los que más lo necesitan sin esperar nada a cambio, es más, asumiendo en muchos casos un especial riesgo con sus actos, por el bien de la comunidad.

Exactamente igual que los miles de trabajadores de servicios que han sido vitales para que el resto haya podido seguir adelante, comenzando por los profesionales sanitarios y de las residencias de mayores, por desgracia, los trabajadores de servicios funerarios, la alimentación, el transporte, o todo el establecimiento y mantenimiento del nuevo orden en que hemos precisado vivir, cuyo eje principal ha recaído sobre los cuerpos y fuerzas de seguridad, las especiales necesidades en materias como limpieza o recogida de residuos, así como todo lo que se ha precisado de los trabajadores de las administraciones públicas. Y las personas mayores, sin duda el sector poblacional que más ha sufrido la enfermedad.