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De aquel terrorismo de Estado, estas cloacas

Sociedad
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PP y PSOE se presentan públicamente como partidos con proyectos e intereses antagónicos, irreconciliables. Pero según para qué cosas.

El Partido Popular e incluso Vox no tuvieron ningún reparo en aliarse el pasado 16 de junio con el PSOE para evitar que prosperara en el Congreso de los Diputados la comisión propuesta por EH Bildu, PNV, ERC, JxC, Compromis, BNG, la CUP, Unidas Podemos y Más Madrid, para investigar las comisiones ilegales millonarias cobradas por el ciudadano Borbón emérito.

PP, Vox y PSOE volvieron a unir sus escudos parlamentarios una semana más tarde para impedir igualmente en la Cámara Baja que se creara una comisión de investigación sobre los GAL y se pudiera por primera vez, después de más de tres décadas, interrogar a Felipe ‘X’ González.

La iniciativa fue apoyada por las mismas fuerzas políticas.

La reciente difusión en medios de comunicación de documentos de la CIA de 1984 -ya desclasificados en 2011- dieron lugar a reavivar esa página negra de la joven y frágil democracia española.

“González ha acordado la formación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a los terroristas”, decía el amplio informe de la agencia de Inteligencia estadounidense, uno de los varios que hicieron los analistas de la CIA ese año.

Siempre fue un secreto a voces pero el hecho de que fuera dicho con todas las letras en un informe interno de la CIA elaborado muy poco tiempo después de iniciadas las acciones de los GAL parecía darle una relevancia especial, era una confirmación de la más poderosa agencia de Inteligencia del mundo.

El tema amenazaba una vez más con reabrir esa caja de Pandora, con dar una oportunidad para romper la impunidad del ex presidente socialista y de muchos otros que evadieron la cárcel o pasaron por ella fugazmente sólo para dar esa imagen falsa de que la Justicia es igual para todos.

Pero PP y Vox lo impidieron con sus votos. Un cuadro muy curioso, derecha y ultraderecha han hecho una tregua en su campaña de acoso y derribo al Gobierno de coalición para defender algo aún más importante para ellos.

El temor a que se investiguen también crímenes cometidos antes de los GAL

Romper la impunidad de los crímenes de los GAL de la época socialista podría ser una puerta para romper también otras impunidades anteriores y posteriores.

Es que supondría seguramente romper también el manto de impunidad de las decenas de crímenes cometidos por grupos parapoliciales durante la tan venerada Transición, un terrorismo de Estado con hilo conductor arrastrado desde la dictadura franquista y que en el siglo XXI se ha reciclado como cloacas policiales y mediáticas, hasta nuestros días.

Son esas omnipresentes cloacas que parecen haberse enquistado en nuestro sistema en las que confluyen tanto desagües policiales y de otros servicios de seguridad del Estado, aguas fétidas políticas, de poderosos ámbitos económicos, de la bien nutrida infantería mediática de la derecha y de otros poderes fácticos.

El pasado 30 de abril la iniciativa de EH Bildu para investigar a los GAL llegó también al Senado, y se sumó también a ella Izquierda Confederal (Adelante Andalucía, Compromís, Més per Mallorca, Geroa Bai, Catalunya en Común Podem y Más Madrid).

Fueron 36 los senadores y senadoras que la suscribieron. También fue rechazada como en el Congreso de los Diputados, ni siquiera se llevó al Pleno.

Utilizando argumentos similares a los esgrimidos en el Congreso para rechazar la comisión, la socialista Cristina Narbona, vicepresidenta primera del Senado, explicó a los medios de comunicación en rueda de prensa que se trataba de  «hechos investigados y juzgados oportunamente”. Narbona tuvo altos cargos durante todos los gobiernos de Felipe González.

El PP cambió radicalmente la postura que tuvo sobre el Sr. X hace 25 años

¿Pero qué es lo que ha cambiado para que en 1995 el Partido Popular promoviera una comisión de similares características a las propuestas ahora en el Congreso y en el Senado, y que 25 años después la rechace de forma tan rotunda?

En 1995, González llevaba ya doce años en el Gobierno y el PP aprovechó el cúmulo de escándalos de corrupción y los crímenes de los GAL revelados por los medios de comunicación para rentabilizar políticamente la creciente indignación popular y provocar su caída.

CiU y PNV rompieron entonces su pacto de legislatura con el PSOE, lo que obligó a convocar  elecciones anticipadas, que en 1996 dieron el triunfo a José María Aznar.

Pero mantener la impunidad de Felipe González hoy es algo muy distinto, supone para el PP y para Vox proteger a un aliado clave, es proteger nada menos que al hombre que más esfuerzos viene haciendo desde hace años desde dentro y fuera del PSOE para sacar de en medio a Pedro Sánchez, y poder crear con el PP ese gobierno de unidad nacional por el que aboga desde hace años.

El hecho de que Sánchez tenga además ahora como socios de Gobierno nada menos que a los peligrosísimos hombres y mujeres de Unidas Podemos ha hecho confluir los intereses de esa derecha residual interna de la vieja guardia del PSOE con la más recalcitrante derecha política, económica y mediática. Todos a una para tumbar al gobierno de coalición, para ellos es esencial quitar a Unidas Podemos de allí sea como sea. Están dispuestos a defender sus intereses y privilegios cueste lo que cueste.

Los actores han invertido con el tiempo su lugar en la escena. Mientras el PP reclamaba 25 años atrás en el Congreso de los Diputados la comisión de investigación de los GAL, hoy la rechazan, y mientras la CiU de Jordi Pujol y el PNV de Xabier Arzalluz unían entonces sus votos al PSOE de Felipe González para impedirlo, hoy sus herederos reclaman la investigación.

CONTINUAR...