Polución doméstica: 6 trucos (fáciles) para sacar los tóxicos de tu casa

Salud
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Estamos rodeados de agentes químicos en las paredes, el parqué, los productos de limpieza y hasta en la alfombra. Así es como puedes reducir la contaminación doméstica

Persistente y oculta en el polvo, la pintura del salón, la moqueta e incluso en la carcasa de tu nuevo teléfono móvil. Puesto que pasamos el 66 % de nuestra vida dentro de casa, según un estudio de OMS-Europa, la polución que respiramos en su interior es importante. Hablamos con el doctor Santiago Nogué, vicepresidente de Fundación Española de Toxicología Clínica, para conocer los riesgos de la contaminación doméstica y aprender a sacar estos tóxicos del hogar. La buena noticia es que deshacerte de ellos resulta más sencillo y barato de lo que crees, como veremos a continuación.

La contaminación doméstica existe. "No nos damos cuenta de la cantidad de agentes químicos que introducimos en nuestra casa a través de las alfombras, los muebles nuevos, los materiales de construcción de las paredes e, incluso, de la silicona de la cubierta del móvil", advierte el médico toxicólogo Santiago Nogué. "Estos materiales están 'vivos': no dejan de soltar sustancias volátiles al aire". Y lo hacen durante mucho tiempo: entre cinco y diez años.

Si tomamos algunas precauciones, lo normal es que esta contaminación no represente mayor problema para el sistema respiratorio, ya que nuestro cuerpo aprende a tolerarla y, sencillamente, explica Nogué, deja de reaccionar a estas sustancias. "Esto resulta cierto en el 99,9 % de los casos", apunta.

Aunque para algunos menos afortunados, el mecanismo no funciona, pues su cuerpo se vuelve "hipersensible" a estas sustancias y reacciona a la presencia de algunos contaminantes domésticos, como si se tratara de un tipo de alergia o intolerancia química. "Estas personas sí pueden sufrir afecciones respiratorias, malestar general e incluso fatiga física y mental", dice el doctor. Para ellos, librarse de los contaminantes domésticos es una cuestión de salud evidente, "pero todos necesitamos aprender a sacar los tóxicos de casa", señala Nogué.

Respira hondo, pero en aire limpio

La calidad del aire que respiramos en casa fluctúa. Si imaginamos un salón en el que acabamos de pintar las paredes, resulta fácil de entender que la atmósfera está cargada de sustancias y seguramente no tardemos en abrir las ventanas. Pero la atmósfera doméstica también varía cuando compramos muebles nuevos o cuando usamos productos de limpieza de olores penetrantes. De hecho, hay estudios que afirman que utilizar productos de limpieza puede resultar tan dañino como fumar.

Y aún hay otros contaminantes ocultos. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, los principales son el radón (un gas radioactivo que se forma en el suelo), el humo de tabaco y los gases o partículas de combustibles quemados, además de otros productos químicos y los alergénicos.

También el modo de calentar la vivienda puede dejar productos de combustión en el aire. Y afecta cómo cocinamos -por ejemplo, el horno de gas puede liberar monóxido de carbono (CO), entre otras sustancias- el polvo retenido en los muebles, los ácaros... Hasta el hecho de ventilar de forma apropiada -o, por el contrario, deficiente- aumenta o disminuye la contaminación química doméstica.

Lo mejor para no tener tóxicos en casa consiste en no meterlos. Pero si esto resulta imposible, deja que pasen los menos. Y ya una vez que están dentro, ábreles las ventanas para que salgan. Este es el resumen de los siguientes seis puntos.

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