JESÚS DE NAZARET Y LOS NIÑOS

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1ª) La Biblia protestante R/V de 1960 dice así:

Primera parte:

Hay que hacerse

como niños

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo, 18:1-3).

[…] en el camino habían disputado entre sí, quien había de ser el mayor. Entonces él (Jesús) se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y servidor de todos. Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; […]. (Marcos, 9:34-37).

Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor. Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí, y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me reciba a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande. (Lucas, 9:46-48).

Segunda parte:

Le presentan

unos niños

Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí. (Mateo, 19:13-15).

Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. (Marcos, 10:13-16).

Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Lucas, 18:15-17).

2ª) La Biblia Nácar-Colunga (27 edición), BAC, 1968.

Primera parte:

Hay que hacerse como niños.

En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús diciendo: ¿Quién será el más grande en el reino de los cielos? El, llamando a sí a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo, si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo, 18:1-3).

Ellos se callaron, porque en el camino habían discutido entre sí sobre quién sería el mayor. Sentándose (Jesús), llamó a los doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último de todos y el servidor de todos. Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, y abrazándole les dijo: Quien recibe a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe, […]. (Marcos, 9:34-37).

Surgió entre ellos una discusión sobre quién sería el mayor de ellos. Conociendo Jesús los pensamientos de su corazón, tomó a un niño, le puso junto a sí y les dijo: El que recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió; y el menor de entre todos vosotros, ése será el más grande. (Lucas, 9:46-48).

Segunda parte:

Le presentan unos niños

Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos; y como los reprendieran los discípulos, Díjoles Jesús: Dejad a los niños y no les impidáis acercarse a mí, porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiéndoles impuesto las manos, se fue de allí. (Mateo, 19:13-15).

Le presentaron unos niños para que los tocase, pero los discípulos los reprendían. Viéndolo Jesús, se enojó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no los estorbéis, porque de los tales es el reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y abrazándolos, los bendijo imponiéndoles las manos. (Marcos, 10:13-16).

También le presentaban niños para que los tocase; viendo lo cual, los discípulos, los reprendían. Jesús los llamó a sí, diciendo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo prohibáis, que de ellos es el reino de Dios. En verdad os digo: Quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Lucas, 18:15-17).

3ª) La Biblia Interconfesional (NT), BAC, 1978.

Primera parte:

Hay que hacerse como niños.

En aquella ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y la preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino de Dios? Jesús llamó a un niño y, poniéndolo en medio de todos, dijo: Os aseguro que, si no cambiáis de conducta y volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de Dios. (Mateo, 18:1-3).

Ellos callaban, porque en el camino habían venido discutiendo sobre quién de ellos sería el más importante. Jesús entonces se sentó, llamó a los doce y les dijo: Si alguno quiere ser el más importante, téngase a sí mismo por el más insignificante y póngase al servicio de los demás. Luego puso un niño en medio de ellos y, tomándolo en brazos, les dijo: El que acepta en mi nombre a uno de estos niños, a mí me acepta; […]. (Marcos, 9:34-37).

Los discípulos comenzaron a discutir quién de ellos era el más importante. Pero Jesús, que se dio cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un niño, lo puso a su lado y les dijo: El que acepta en mi nombre a este niño, a mí me acepta; y el que me acepta a mí, acepta al que me ha enviado. Porque el más insignificante entre todos vosotros, ése es el más importante. (Lucas, 9:46-48).

Segunda parte:

Le presentan unos niños.

Por entonces le presentaron unos niños a Jesús para que orase poniendo las manos sobre ellos. Los discípulos les reñían, pero Jesús dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de los que son como ellos. Y, después de poner las manos sobre los niños, se fue de allí. (Mateo, 19:13-15).

Llevaron unos niños a Jesús para que los bendijese. Los discípulos reñían a quienes los llevaban; pero Jesús, al verlo, se enojó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de los que son como ellos. Os aseguro que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y estrechaba a los niños entre sus brazos y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. (Marcos, 10:13-16).

Llevaron unos niños a Jesús para que los bendijese. Los discípulos, al verlo, reñían a quienes los llevaban; pero Jesús, llamando a los niños, dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es para los que son como ellos. Os aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Lucas, 18:15-17).

4ª) La Biblia Protestante “La Palabra”, Sociedad Bíblica de España, 2010.

Primera parte:

Hay que hacerse como niños.

En aquella ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos? Jesús llamó a un niño y, poniéndolo en medio de ellos, dijo: Os aseguro que, si no cambiáis de conducta y volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo, 18:1-3).

Ellos callaban, porque por el camino habían venido discutiendo acerca de quién de ellos sería el más importante. Jesús entonces se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, colóquese en el último lugar y hágase servidor de todos. Luego puso un niño en medio de ellos y, tomándolo en brazos, les dijo: El que recibe en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; […]. (Marcos, 9:34-37).

Los discípulos comenzaron a discutir quién de ellos era el más importante. Pero Jesús, que se dio cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un niño, lo puso a su lado y les dijo: El que reciba en mi nombre a este niño, a mi me recibe; y el que me reciba a mí, recibe al que me ha enviado. Porque el más insignificante entre todos vosotros, ese es el más importante. (Lucas, 9:46-48).

Segunda parte:

Le presentan unos niños.

Por entonces le presentaron unos niños a Jesús para que orase poniendo las manos sobre ellos. Los discípulos reñían a quienes los llevaban, pero Jesús dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de los cielos es para los que son como ellos. Y después de poner las manos sobre los niños, se fue de allí. (Mateo, 19:13-15).

Llevaron unos niños a Jesús para que los bendijese. Los discípulos reñían a quienes los llevaban; pero Jesús, al verlo, se enojó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es para los que son como ellos. Os aseguro que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y estrechaba a los niños entre sus brazos y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. (Marcos, 10:13-16).

Llevaron unos niños a Jesús para que los bendijese. Los discípulos, al verlo, reñían a quienes los llevaban; pero Jesús, llamando a los niños, dijo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es para los que son como ellos. Os aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Lucas, 18:15-17).

5ª) Sagrada Biblia. Editada por la Conferencia Episcopal Española, BAC, 2010.

Primera parte:

Hay que hacerse como niños

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo, 18:1-3).

Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Quién quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; […]. (Marcos, 9:34-37).

Se suscitó entre ellos una discusión sobre quién sería el más importante. Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante. (Lucas, 9:46-48).

Segunda parte:

Le presentan unos niños

Entonces le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos. Les impuso las manos y se marcho de allí. (Mateo, 19:13-15).

Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí; no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos. (Marcos, 10:13-16).

Le llevaban también los niños pequeños para que los tocara, pero, al verlo los discípulos, los regañaban. En cambio, Jesús hizo que se los acercaran, diciendo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo, el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Lucas, 18:15-17).  

COMENTARIO:

Primero: Según observamos en esos recuadros, los tres evangelios se refieren a dos acontecimientos de la vida de Jesús de Nazaret, lo cual pasamos a ver por orden cronológico: el primer relato (Mat 18:1-3) tiene lugar en Cafarnaúm, en el año 29 de la vida de Jesús, con ocasión de una disputa de los apóstoles acerca de quién sería el más importante entre ellos. Jesús llamó a un niño (en singular) y, poniéndolo ante ellos, les dio una lección de humildad, como se ve en el relato. El segundo relato (Mat 19:13-15) tiene lugar en Perea, al principio del año 30 de la vida de Jesús, con ocasión de presentarle unos niños (en plural), para que los bendijera, poniendo las manos sobre ellos y orando; los discípulos se enfadan con las personas que traen a los niños; al ver esto Jesús, se enfada y pronuncia la célebre frase: “Dejad a los niños y no les impidáis acercarse a mí, porque de los tales es el reino de los cielos.” No ha faltado quien diga que los dos relatos son un solo relato; pero, leyendo atentamente todos los recuadros de arriba, vemos que Jesús, en el primer relato, se refiere a personas mayores que deben hacerse como niños; pero, en el segundo relato, se trata de niños, a quienes, “tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.”

Segundo: Más de 20 siglos han pasado, a lo largo de los cuales, se han transmitido esos relatos con toda fidelidad, como podemos ver por los “papiros griegos” del siglo II d. C.; pero, en nuestros días, han falsificado las palabras de Jesús del segundo relato, haciendo que Jesús se refiera, en los dos relatos, a personas mayores, de forma que los “niños” desaparecen del segundo relato añadiendo esas cuatro palabra interpoladas: “los que son como”; pero ¿cuál ha sido el itinerario hasta llegar a falsificar el mensaje de Jesús de esa forma?

Tercero: veamos cómo han llegado a esa falsificación de los Evangelios. En una Biblia traducida de la Vulgata hacia 1798 por José Miguel Petisco (1724-1800), de la Compañía de Jesús, y publicada después por Félix Torres Amat en 1823, aparece por primera vez la interpolación de esas cuatro palabras. Ahora bien, ni en la Vulgata, ni en ninguna versión anterior, ni el Nuevo Testamento trilingüe (griego, latín, español), edición de José María Boven y José O’Callaghan, BAC, 1988, se encuentra esa interpolación. Por tanto, esta interpolación es un invento del jesuita José Miguel Petisco; por esto, en el Comentario de “La sagrada Escritura” hecho por los “Profesores de la Compañía de Jesús”, tercera edición 1973, BAC, está recogida esa enseñanza interpolada de su antecesor de la misma Compañía. Por fin, en 1978, fue editado el Nuevo Testamento de la Biblia Interconfesional (después apareció la Biblia completa). Los editores son: La BAC, La Casa de la Biblia y las Sociedades Bíblicas Unidas: En la presentación que escriben estos editores, en la página XIII, dicen: “El Comité de Edición, último responsable ante la actual Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y las Sociedades Bíblicas Unidas, e integrado, a partes iguales; por católicos y protestantes, se siente satisfecho al poder dar por cumplida una parte notable de su cometido, con la publicación de este Nuevo Testamento. Espera coronar la obra, con la versión correspondiente del Antiguo Testamento, en el plazo más breve posible. De este modo veremos cumplido también en España uno de los más preciados signos de nuestro tiempo, que es ya realidad en algunos países extranjeros: el acercamiento, leal y sincero, de todas las Iglesias cristianas expresado en una Biblia común.” Así llegó a entrar esa interpolación: “los que son como” en las Biblias protestantes, la cual elimina a los niños del mensaje de Jesús para ellos; pero Jesús dice, a continuación del primer texto del comienzo: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” (Mateo, 18:6). Y el apóstol Pablo dice, de él y de sus compañeros: “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios […].” (2 Corintios 2:17); y, por otra parte, agrega: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (1 Corintios, 5:10).

LOS NIÑOS MUERTOS

 

No lloréis por los niños que mueren,

pues durmiendo ahora están;

y, cuando el reino de los cielos venga,

como dijo Jesús, allí estarán;

y, a cambio de un siglo de vida aquí,

allí vida eterna tendrán.

  

                                                                  1-2-2016