banner censura diariocolmenar

PGE 2022: Un gasto militar desmesurado porque ellos no están en crisis

https://www.grupotortuga.com

Temas
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive
 

El gobierno de PSOE y Unidas Podemos presupuesta más de 43.000 millones para el ejército. 

CONSTATACION DE UN FRACASO Y DE UNA RESPONSABILIDAD.

Los PGE contienen las cifras con las que el estado pretende desarrollar sus políticas públicas. Los planes son ideas, a lo sumo papeles y expedientes, pero no tienen patas para andar ni manos para hacer cosas. Les hace falta dineros y recursos que se movilicen para desarrollarlos.

Y el dinero, por ello, permite conocer una parte importante de lo que se va a hacer. Nos deja preguntarnos el para qué de un gasto y, en el caso de los gastos de alto coste de oportunidad, como es el gasto militar, comparar lo que se dilapida con lo que se deja de hacer en otros asuntos o políticas, sobre todo teniendo en cuenta la enorme distancia y antagonismo entre la defensa militar que reclama el Estado y la seguridad humana que construye la gente y sus cotidianeidades.

En el caso del gasto militar la constatación de su exagerado volumen nos permite además darnos cuenta de nuestra ineficacia y de nuestra impertinencia: 
Ineficacia porque si se ha vuelto a disparar de manera considerable y si se siguen produciendo los mismos patrones de opacidad, financiación de lo que no debería formar parte de las prioridades o, en suma, refuerzo del militarismo, es porque no hemos sido capaces con nuestra acción, pequeña o grande, ni de problematizarlo ni de cuestionarlo suficientemente. Los políticos, mientras no les pase factura, y sobre todo en un complejo juego de complicidades donde el militarismo tiene tanto peso, no abordarán ninguna decisión de reducir el gasto militar ni de desmilitarizar las políticas a cuyo servicio se establece. Ello dice mucho de la necesidad de invertir nuestro esfuerzo: no tanto a criticar este gasto, que a la larga es un aspecto a posteriori, cuando ya no tiene remedio, como a luchar por impedirlo, que implica una lucha más constante, del día a día, y a priori, antes de que lo perpetren.

Impertinencia también, porque no podemos dejar de mostrar nuestro disenso a tanto y tan complaciente consenso en mirar para otro lado ante el gasto militar y, lo que es más preocupante, ante la creciente militarización a la que asistimos. Hay silencios cómplices y tal vez cuando quieran empezar a levantar la voz sea más bien tarde para ello.

Durante 2020 y 2021 la estrategia de legitimación del militarismo ha crecido y a ello no ha sido ajena una coyuntura de miedo pandémico que han sabido aprovechar para meternos militares hasta en la sopa. También para incrementar las políticas de control social que ya se venían practicando, quizás mas tímidamente, antes y para desarrollar todo el ideario securitizador, con la asistencia de la tecnología a su servicio, en una paradoja en la que nos venden la sensación de mayor libertad, pero nos hallamos ante un mayor sometimiento al control y la vigilancia que nunca.
El gasto militar contribuye a todo ello y cuanto más grande es y más dimensiones abarca, más contribuye a nuestra paradoja de ciudadanos-siervos en este nuevo feudalismo tecnológico que nos aferra a las no cosas y los no lugares.

Una última consideración. Sobre el gasto militar hay diversas versiones y diversas estimaciones. Ello es lógico porque ocurre que es un gasto deliberadamente opaco. Pero también porque las visiones desde las que se analizan son diferentes.

 

CONTINUAR...