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La gran movilización de Madrid no va a revertir el caos sanitario por sí sola

En La Red
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La crisis sanitaria madrileña, que se ha visualizado coincidiendo con la problemática de las urgencias extrahospitalarias, es resultado de los 18 años que llevamos de desmantelamiento, y tiene todas las papeletas para cerrarse en falso, como ocurrió con la crisis de 2012.

La gran movilización de ayer es resultado de varios factores: acumulación de malestar en la población por el deterioro creciente; maltrato de los profesionales, ya agotados tras los casi 3 años de sobreesfuerzos; acumulación de “payusadas” variadas de la presidenta y; muy importante, campaña mediática de los grandes medios de incomunicación, los mismos que en algunos casos están participados por las mismas empresas que se lucran de la privatización sanitaria. Así, el mensaje difundido centra todas las culpas en Ayuso, censurando cualquier mención a las leyes que el PP lleva utilizando desde hace 18 años para desmantelar la sanidad, leyes estatales que el gobierno de PSOE y Unidas Podemos mantienen vigentes. El discurso por tanto, para alumnos de primaria, se ha centrado en los manidos “Ayuso dimisión”, y la “sanidad no se vende, se defiende”, mantras que a fuerza de repetirse, permiten ocultar las causas e instrumentos de la privatización, y de paso, reforzarla.

Cuando las reivindicaciones no se dirigen a las causas que han provocado el caos sanitario y se quedan en lo superficial, no se abordan los problemas, y por tanto no hay ninguna posibilidad de solucionarlos.

Si se sigue ocultando que el cáncer que corroe la sanidad en todo el Estado (Baleares gobernado por la “izquierda”, no está mejor, mientras que Cataluña por dónde han pasado gobiernos de todos los colores es la punta de lanza de la privatización), es el proceso de mercantilización y asfixia de los centros “públicos”, y que solo es posible por la existencia de leyes estatales que permiten trasladar los fondos públicos a manos privadas, asfixiando así al Sistema Nacional de Salud, no habrá ninguna solución.

Lo que se está jugando en Madrid, en un escenario preelectoral, es una partida entre los diferentes grupos de la izquierda institucional, para tratar de rentabilizar el desgaste del PP, que la chulería de Ayuso les está poniendo en bandeja.

Podrá haber ceses (meros recambios), podrá sufrir cierto desgaste el PP (¿suficiente para perder las elecciones del próximo mayo?), pero el tratamiento prescrito no hará efecto porque no está dirigido a las causas de la enfermedad. El tratamiento ha de ser radical: extirpar de raíz el ánimo de lucro, blindar el sistema de los intereses privados, y democratizar la gestión del sistema sanitario.

De lo contrario, la crisis se cerrará en falso, como ya ocurrió con las movilizaciones de 2012, cuando los convocantes, algunos hoy felizmente reconvertidos en diputados/as se negaron a incluir entre las reivindicaciones la derogación de los instrumentos privatizadores, “ya que de hacerlo no podrían alcanzar la unidad con el P$OE”.

Eso sí, si conseguimos reconducir la indignación de hoy a los caminos adecuados, si conseguimos salir de las dinámicas pandémicas de “sálvese quién pueda”, si conseguimos llevar el clamor popular a donde realmente es necesario y que, por fin, el miedo cambie de bando, será el momento en que de verdad esta movilización haya servido para algo. Y eso es lo que deseamos, que esto no se quede en un domingo de manifestación, o en una papeleta con unas siglas u otras, lo que deseamos es que como sociedad despertemos y avancemos, tanto para frenar la privatización de la sanidad, como para cambiar el deterioro de todos los servicios públicos.

 

FUENTES Kaos en la Red