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Una pesadilla de leche y mierda

Vacas encerradas en la macrogranja de Caparroso, Navarra MIKEL ROMEO RUIZ

En La Red
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La vaquería más grande de Europa se encuentra en la Ribera navarra, en Caparroso. Consume todos los días 896.000 litros de agua y produce anualmente 129.274 toneladas de purín y 19.584 toneladas de estiércol. A la macrogranja, propiedad de la empresa Valle de Odieta, le han incoado decenas de procedimientos sancionadores por incumplimientos de todo tipo.

La mayor instalación de vacas de Europa está en Caparroso, al sur de Navarra. Produce tanta leche como la que se consume en esa comunidad al año. Desde su puesta en marcha, Policía Foral, Guarderío Forestal, Seprona, Ganadería y Medio Ambiente le han incoado decenas de procedimientos sancionadores por incumplimientos de todo tipo. La empresa ha ganado algunos alargando los pleitos en los juzgados hasta que han acabado prescribiendo, por defectos de forma o por silencios administrativos. En el camino, las pequeñas ganaderías de vacuno, incapaces de competir, desaparecen del mapa poco a poco.

La macrogranja de Caparroso funciona desde 2009, cuando obtuvo la Autorización Ambiental Integrada (AAI) imprescindible para operar. Esta autorización fue recurrida por el Ayuntamiento de Villafranca (población situada a unos seis kilómetros de la vaquería) al considerar que la parte de biometanización destinada a producir exclusivamente energía eléctrica es una actividad industrial ubicada en zona no urbanizable. Pese a ello, se iniciaron las obras, que ya estaban terminadas cuando el Tribunal de Justicia de Navarra (TSJN) dio la razón al Ayuntamiento de Villafranca. Por su parte, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo anuló en 2014 la sentencia del TSJN en recurso de casación.

Aquella primera Autorización Ambiental daba permiso a la empresa Valle de Odieta para la explotación de 3.450 vacas adultas, 2.920 novillas y terneras de reposición, y para el tratamiento de 223.000 toneladas de residuos orgánicos en la planta de biometanización. Tras sucesivas victorias en los juzgados, a partir de 2020, la vaquería se ha ampliado a 7.200 vacas adultas y 600 novillas y terneras de hasta cuarenta días. Esto supone un consumo diario de 896.000 litros de agua y, anualmente, unos desechos de 129.274 toneladas de purín y 19.584 toneladas de estiércol bruto.

La planta de biometanización absorbe ahora 320.000 toneladas de residuos orgánicos al año. Con esos restos, que son recogidos selectivametne en origen y se procesan procedentes de varias mancomunidades navarras, podría fabricarse compost de primera calidad. En su lugar, son mezclados con lodos y otros residuos líquidos que, tras el llamado proceso de codigestión, se transforman en gas. Este procedimiento genera un subproducto denominado 'digestato', que después se vierte en suelos agrícolas del entorno de forma legal. La empresa Valle de Odieta tiene además alquiladas parcelas en 23 municipios navarros para el mismo uso. Ahora bien, el 'digestato' contiene metales pesados, nitratos y otros componentes que son acumulativos y que absorben las plantas.

Para los colectivos ecologistas, los resultados de sus peticiones de información al Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente confirman que, como mínimo desde 2019, la empresa no ha cumplido con la obligatoriedad de facilitar la información sobre la composición química de los vertidos, el análisis de los suelos, o las autorizaciones por escrito de los propietarios de las parcelas. Entre 2009 y 2020, el modus operandi de Valle de Odieta ha consistido en acometer todo tipo de obras e instalaciones no previstas en la primera AAI y practicar la política de hechos consumados. Sólo entre mayo de 2014 y noviembre de 2018, durante cuatro años y medio de los trece que lleva en funcionamiento, la macrogranja recibió 19 propuestas de sanción: por depósito de purines sin respetar la distancia reglamentaria de 35 metros a los cauces y provocando encharcamientos y escorrentías, por no recoger lixiviados procedentes de los silos de alimento del ganado para su posterior conducción a la planta de biogás, por cambios del uso de parcelas y dedicarlas al cultivo siendo zonas de Valor Natural de Obligada Conservación, por tránsito excesivo de camiones en vías pecuarias, por vertido de purines que ocasionan la muerte de la vegetación y la contaminación de las aguas de varios barrancos, por no entregar en plazo el libro de gestión de estiércoles, por gestionar residuos no contemplados en la AAI, por utilizar fincas para la aplicación del 'digestato' y los cultivos declarados que figuran en el plan, por habilitar fosas de hormigón armado para el bombeo de la fracción líquida del 'digestato' a las balsas de almacenamiento sin notificarlo, por ejecutar obras e instalaciones no previstas en la AAI o por hacerlo fuera del plazo y con el permiso caducado, por ocupar 2.300 metros cuadrados de vía pecuaria con una gran montón de tierra o por tener 5.531 vacas adultas en explotación cuando el permiso era de 3.450. Según los colectivos ecologistas, la estrategia del equipo jurídico de Valle de Odieta consiste en dilatar los procesos hasta que caduca el procedimento sancionador o las administraciones no son lo suficientemente diligentes en el cumplimiento de los plazos para los recursos.

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