Ruta LIX: Fuentes del Moralejo y del Moro, Navalahija, Huella de San Isidro crónica

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Sábado 14 de diciembre 2019. Crónica.  Sinopsis del Recorrido:

Tras la bienvenida, agradecimientos y protocolo de adoptar como socios a nuestros colaboradores en esta ruta, Fernando Colmenarejo y Elvira García, del Equipo A de Arqueología, y a Eugenio Gallego “Ligero”, por las facilidades que nos ha dado para caminar por la finca, haciéndoles entrega de una equipación de nuestra Asociación, que hoy estrenaba ser oficialmente reconocida como tal por la Dirección General de Seguridad y Protección Civil.

Salimos desde el matadero municipal c/ Ganaderos, esquina c/Arroyo del Pozanco, unas 130 personas, para disfrutar de una estupenda mañana caminera, nos dirigirnos por la calle Pico de San Pedro a la Avenida de San Agustín y por el paseo que nos lleva a la antigua ermita del Rosario, bajando la cuesta de la mina, donde no hace tanto existió la fuente que le da nombre y que surtía agua a un abrevadero situado justo enfrente, carretera de Madrid por medio.

Pronto llegamos al hoy semi canalizado arroyo del Espino, conocido en esta zona como arroyo del Pozanco, haciendo un recorrido por las antiguas Tejeras, que actualmente presentan un estado de abandono lamentable (es inconcebible cómo un ayuntamiento pude permanecer impasible y dejar arruinar un patrimonio que tiene un interés y valor notorio, que cualquier otro bien quisiera para sí y lo explotaría turísticamente con éxito). Entre la descuidada maleza de ese tramo del arroyo del Pozanco pudimos intuir las ruinas de un antiguo puente que, según nos explicó Fernando Colmenarejo, perteneció al primer trazado -después corregido- de la Maquinilla y que está debidamente documentado en un artículo publicado en la prestigiosa Revista de Investigación Cuaderno de Estudios publicada por la AC Pico de San Pedro.

Según Fernando, la antigua Maquinilla, que construyó Arturo Soria, no solo nos acercó a los Cuatro Caminos madrileños, sino que también cambió las formas de vida de un pueblo rural al cual dio vida y progreso facilitando el envío de sus productos agrícolas y ganaderos a la capital, a la vez que también fue revulsivo para la cantería y explotación industrial de la misma. Todo esto acontecía junto al esbelto Puente de la Maquinilla en la vista de su cara sur a norte, que está más despejada y libre de maleza, destacando la majestuosidad de su magnífica sillería de granito de la zona, minuciosamente labrada en todo su arco, y destacada mampostería bien asentada sobre el terreno el resto.

Allí, justo tras pasar el puente, nos esperaba encajonada, agredida bestialmente y casi tapada, la Fuente del Moralejo, la más ornamental de las fuentes históricas de Colmenar Viejo, víctima inocente y casi muda del desmedido y permisivo crecimiento urbanístico.

Sobre ella nos explicó Fernando Colmenarejo detalladamente sus avatares a lo largo de la historia, la incorreción en cuanto a algunas fechas fijadas en las informaciones ofrecidas a sus visitantes y cómo se procedió a su restauración y puesta en valor por el Ayuntamiento, junto con otras fuentes históricas colmenareñas ya hace años, porque actualmente la dejadez y abandono institucional es palmario.

  • Juan José Blesa acordó reunir las aguas y construir las tres fuentes con “la debida dirección, solidez y firmeza “ y que debió producirse con posterioridad a febrero de 1797,que podemos apreciar en la única que nos ha llegado en la actualidad: La bellísima fuente del Moralejo, de cuyas aguas ya se bebía, al menos desde el siglo XVI, fue excavada en junio de 1994, junto con otras fuentes históricas; constituyendo por lo tanto, una parte significativa de la historia de Colmenar Viejo, por lo que merece un mayor respeto su estructura y entorno..”

Caminamos hacia los aledaños del carril bici para cruzar bajo un puente compartido por peatones y ciclistas por debajo de la carretera de San Agustín, junto a una antigua fábrica de piensos para, por debajo de la autovía M607, tomar el camino hacia la Fuente del Moro, la cual también apreciamos en este recorrido periurbano. Tanto la fuente como el camino están situados en una zona muy húmeda que, desgraciadamente, hoy no se evidencia. Continuamos para entrar a una finca de propiedad privada donde se sitúan las tumbas del yacimiento Visigótico de la Fuente del Moro, donde algunos las intentaron hallar mientras otros recolectaban setas de pezón o pie azul que por allí se dan, aún en años muy secos como este. Las tumbas más vistosas y visibles están en todo el alto, desde donde se goza de una magnifica vista del pueblo de Colmenar Viejo y su esbelta torre.

  • “En el yacimiento de Fuente del Moro, las sepulturas excavadas en la roca conviven con las cistas, formadas con lajas de piedra donde se metían los ataúdes o parihuelas, mientras que en las excavadas en la roca se realizaban con un simple sudario. El ajuar está formado fundamentalmente por jarritos cerámicos (y excepcionalmente un recipiente de vidrio). Un broche de cinturón de bronce con motivos vegetales ha permitido datar el yacimiento entre la segunda mitad del siglo VII y la primera del VIII d.C.- “

(Comentarios del arqueólogo e historiador colmenareño Fernando Colmenarejo)

Aquí, en pleno alto de la Fuente del Moro, toma el relevo explicativo Elvira García Aragón, hija de Marga y Mariano, como muchas y muchos de las personas asistentes intuisteis, y así os lo ratificamos –no puede negar la casta- junto a lo más destacado del "yacimiento de cronología visigoda" nos cuenta su importancia, ya que en la zona se tienen localizadas 16 tumbas, pero aseguro que debe de haber muchas más y sería necesaria una buena prospección. Desde este afloramiento o bolo granítico destacó los distintos tipos de tumbas y la belleza de algunas de ellas pese a su mal estado de conservación y nos habló de la existencia de otras zonas con aforamientos arqueológicos en el término de Colmenar Viejo como Fuente de la Pradera o el Grajal.

Después, subimos por el arroyo de Tejada, dejando al otro lado el descansadero del Hueco de la Paloma ya en el alto frente al bien cuidado colmenar que hoy atiende Severiano Granados y antes compartió con Mariano García “Morrete”, referente de las históricas Fruteque y Asociación de Vecinos, que con toda seguridad si hoy siguiese entre nosotros estaría caminando poniendo en valor el patrimonio rural colmenareño. Aquí en este bello lugar entre peñotes, enebros, encinas, fresnos y todo tipo de vegetación de ribera, paramos a reponer fuerzas para echar el almuerzo de media mañana, pues con las instructivas charlas y demás avatares del camino ya habíamos hecho hambrecilla, hoy la bota estrenó vino manchego.

Continuamos por el margen derecho aguas arriba del arroyo Tejada, por esta zona podemos ver en el otro margen, otro colmenar típico colmenareño, también bien cuidado por Don Jaime Hernández Mansilla, con sus altos tapiados de piedra en seco, conservados en un buen estado, según caminamos hacia el agua de la Dehesa, para después subir por el descansadero y alto de Navalahija.

Esta zona del arroyo no hace mucho invadida por huertos y construcciones impropias de aspecto tercermundista, actualmente luce el esplendor de este final de otoño que ofrece su vegetación de ribera y las encinas y enebros que proliferan en su entorno, aunque lamentablemente no baje ni una gota de agua. Incluso en una de nuestras visitas para reconocer la ruta tuvimos la suerte de avistar una piara de corzos.

Regresamos al punto de partida, por el camino de la Huella de San Isidro, donde vimos el símbolo que da nombre al paraje y al camino, esto escribíamos en nuestra descripción de la ruta.

Huella de San Isidro ¿tradición, mito, leyenda?

Existir, existe, pues las generaciones que ya peinamos más que canas la hemos visto y disfrutado cuando íbamos a ordeñar las “vacas suizas” a nuestra Dehesa de Navalvillar, en burra u otras caballerías, pues ahí permaneció visible hasta que los tiempos cambiaron y a las caballerías le sustituyeron los autos, y se arregló el camino tapando con hormigón el húmedo tramo de Navagrande. Pues para enrasar se utiliza gravilla, que deja enterrada la roca o “peñote” que porta la muesca que simula más o menos perfecta la huella de un buey, que cada cual opine que para eso es libre.

Así ha permanecido desde hace 40 años. Conocer Colmenar Caminando nos propusimos localizarla y se lo encomendamos a Mariano Torres “Guerrilla” el experto en campo de nuestra Asociación Caminera, y gran conocedor de la zona. Pico, pala y escobilla en mano, acompañado por Fran “Manín” descubrieron recientemente el lugar exacto, que nos va a permitir observarlo tranquilamente en esta ruta, muchas gracias a ambos.

Los mapas antiguos del Instituto Geográfico Nacional, IGN, denominan la zona como Fuente del Moro o Arroyo del Espino y llaman a ésta como a otras callejas, Camino de la Dehesa, pero los actuales mapas llaman tanto al paraje como al camino, Huella de San Isidro y así es como lo conocemos los colmenareños hoy, aunque no sepamos desde cuándo. Creemos que el motivo merece poder ser observado por el vecindario y visitantes, para ello desde aquí sugerimos a la Corporación Colmenareña, mediante escrito número de registro 19367/2019, que lo dejen a la vista, protegiéndola de las rodadas de los coches mediante una arqueta de apertura fácil o el elemento que más conveniente resulte e igualmente que lo publicite pues solo está a unos escasos dos kilómetros del núcleo urbano.

Después de visto, y a falta de un geólogo que seguro tendrá mejor opinión de la materia, podemos decir que obedece a la formación de la roca, aunque echándole una pizca de imaginación puede simular la huella de un vacuno adulto, que cada cual se lleve su impresión. Lo que sí está claro es su curiosidad, demostrada por las distintas reacciones de quienes la vieron.

De esta ruta emana un compromiso, a propuesta de Fernando, consistente en que en primavera realizaremos unas rutas urbanas nocturnas, el para nosotros novedoso tema promete.

130 gracias a quienes asististeis y nos acompañasteis en esta instructiva y placida mañana muy especialmente a Elvira, Fernando, Eugenio y equipo de organización, por estar con nosotros caminando y disfrutando del medio natural. UN PLACER.

Fotos esplendidas de Benito Baonza Serrano, Diego Pedrosa, Felix Chivato Santos, Gabino González Herbas, Laureano Campano Lorenzana… MUCHISIMAS GRACIAS.

En estas fechas nuestra recomendación es no consumir en exceso, pero como del aire no se vive y no tenemos vocación de ermitaño:

¡Ya sabes, todo el año y ahora más, compra en los comercios de proximidad. Mejor productos naturales, ecológicos y sanos y en tiendas del barrio o del pueblo!

Más información: facebook. Conocer Colmenar Caminando

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Haz camino al andar disfrutando y defendiendo el medio natural. Se defiende mejor lo que bien se conoce.

Actividad voluntaria y gratuita, donde cada cual es su propio guía y responsable, los convocantes no se harán cargo de accidentes.

Los asistentes aceptan las normas, advertencias y recomendaciones indicadas por la organización y autorizan a publicar su imagen.

Ayúdanos a mantener limpio el campo, caminos, coladas, descansaderos…

NOS VEMOS CAMINANDO.