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Así se está comiendo Netflix (e internet) a Atresmedia y Mediaset

Cultura
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Las cuentas de Atresmedia y Mediaset reflejan el lento pero inexorable cambio en el que está sumido el sector. Una transformación que ha cogido velocidad con la llegada de Netflix, aunque empezó a medida que se popularizó internet y que amenaza con cambiar a la propia sociedad.

Para entender el cambio al que se enfrentan las cadenas y sus efectos es imprescindible entender el propio negocio. El grueso de los ingresos que llegan a Atresmedia o Mediaset no proviene de tener mejor o peor programación, ni siquiera por las series de éxito que consigan, sino el producto que vendes eres tú. Aquí se cumple esa máxima que dice que ‘si no estás pagando por algo, eres tú el producto que están vendiendo’.

 

Cómo obviamente los telespectadores son el producto, los clientes deben ser otros (puesto que el dinero tiene que salir de otra parte), y en este caso son las empresas que compran los espacios publicitarios. Al final la ecuación es relativamente fácil, ya que el grueso de los ingresos de Mediaset y Atresmedia es una función del número de lo que compran los anunciantes, esto es espectadores y su tiempo que gastan en ello.

La lenta caída de las audiencias y del número de minutos que están  frente a la televisión provoca que el volumen del pastel para repartirse también lo haga

En la combinación de lo anterior radica el principal cambio que se está dando en el sector y que poco a poco es cada vez más visible. La lenta caída de las audiencias y del número de minutos que están los telespectadores frente a la televisión provoca que el volumen del pastel para repartirse también lo haga, lo que finalmente repercute sobre los ingresos de las firmas de televisión una situación tan lenta como inexorable que está llegando a España.

El primer dato realmente inquietante para las principales cadenas de televisión españolas es que el volumen total de inversión fue igual en 2018 que en 2010. Eso ocurre, aunque la situación de las familias sea mucho más sólida, ya que la cifra de paro es hasta un 30% inferior y el PIB per cápita (que mide la renta de las familias) cerró el año un 11% por encima del 2010. Se podría pensar que las empresas han decidido desinvertir con fuerza (como ocurrió en los años posteriores), pero la realidad es que entre 2013 y 2015 la inversión publicitaria creció un 18%, mientras que en los posteriores solo ha crecido un 5,7%.

El frenazo del crecimiento de la inversión denota que algo lo está parando o bien se está desviando. Lo más fácil sería tirar del denominado ‘efecto Netflix’ que ya es tan popular como inexacto para explicar entre otras cosas la caída de la capitalización bursátil de las cadenas televisivas, aunque obviamente solo explica una parte, ya que el gigante tecnológico está robando producto (telespectadores), pero no ingresos al no ofrecer todavía la posibilidad de incorporar publicidad.

 

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