Domingo, 14 Junio 2020 23:58

REFUTACIÓN DEL DOCUMENTO Q

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Ésta es la historia del Documento Q dividida en tres capítulos:

I.- El “Documento Q” en el pasado.

1) ¿Qué es el “Documento Q”? Este Documento toma la “Q” de la palabra “Quelle”=Fuente, en alemán; y se refiere a una “colección de dichos” en textos griegos antiguos, que suponen que existió; de la cual se habrían servido Mateo y Lucas para escribir sus evangelios.

2) A principios del siglo XIX, se empezó a hablar de la existencia del Documento Q; pero atribuyendo esa “colección de dichos” a un escrito de Papías, de comienzos del siglo II:

“En 1838, el filósofo de Leipzig Christian Hermann Weisse presentó por vez primera el argumento sobre el que se fundamenta la existencia de Q, a saber: que tanto Mateo como Lucas utilizaron además del evangelio de Marcos, una colección de dichos: ‘Si aceptamos en relación con la obra mencionada [el evangelio de Lucas ] que se sitúa respecto a Marcos en una relación similar a la del evangelio de Mateo; y que, como este último [Mateo], sólo que con más libertad y buscando un cierto pragmatismo en la narración, entreteje en la trama de la narración de Marcos los lo¿gia (loguia) de Mateo además de un impresionante número de otras informaciones adicionales, […]’.” (Robinson, James M. (y otros), (traductor: Santiago Guijarro): El Documento Q en griego y en español, Salamanca, Ediciones Sígueme, 2ª edición, 2004, pp. 22-23).

3) Vemos que, en 1838, “se fundamentaba la existencia de Q” con referencia a “los lo¿gia de Mateo”. Después, se dejó de considerar que el contenido de Q era ese ecrito de Mateo, y se redujo Q a “un símbolo”:

“[…] ‘Q’ no fue usada simplemente como un símbolo hasta la década de los 90 (del siglo XIX), a partir de Johannes Weiss: ‘…una dependencia respecto al Marcos primitivo (A) está excluida, pues aquí Lucas no refleja en absoluto a Marcos. En general, ambos siguen otra fuente común, a saber, Q’.” (Id., p. 34).

4) Por consiguiente, en lo sucesivo, se desecha abiertamente, la referencia del “Documento Q” a Papías, para llenar el contenido de Q a base “del análisis de los evangelios sinópticos”:

“Algo, pues, parecido a un consenso ha empezado a producirse en relación a la cuestión de Papías y Q. Werner Georg Kümmel lo expresaba en la siguiente conclusión: ‘Es correcto, a la hora de estudiar las relaciones literarias entre los evangelios, dejar al margen las referencias a Papías, a pesar de su gran antigüedad’.”

[…]

“Dieter Lührmann coincide con esta opinión: ‘La solución moderna dada al problema sinóptico se libera así de la tradición de la Iglesia primitiva…Hoy nadie argumenta a favor de la existencia de Q a partir de la cita de Papías transmitida por Eusebio. Para todos los que aceptan la hipótesis de las dos fuentes (Marcos y Q), dicha existencia se desprende del análisis de los evangelios sinópticos’.” (Id., pp. 37-38).

5) A partir de 1985, un equipo de investigadores se ha ocupado de llenar el contenido del “Documento Q”:

El Documento Q, que aquí presentamos en griego y en español está basado en la colaboración de un equipo de investigadores que, desde 1985, han estado trabajando juntos bajo la denominación de ‘Proyecto Internacional Q’.” (Id., pp. 20-21).

“[…] los miembros del Proyecto Internaciona Q, codirigidos por James M. Robinson y John S. Kloppenborg, se han venido reuniendo anualmente, durante uno o dos días de trabajo intenso, justo antes de las sesiones anuales de la SLB (1989-1996), así como también una o dos veces cada verano en alguno de los centros del Proyecto (1991-1994). Los editores generales también se han reunido regularmente (1995-1999) para revisar y editar el texto crítico de Q.” (Id., pp. 92-93).

6) Por tanto, el texto griego que ahora constituye el “Documento Q” fue extraido del texto griego de los evangelios sinópticos mediante el análisis realizado en el texto de estos evangelios (como indicamos en el punto 4) por los miembros de ese Proyecto Internacional Q; cada vez que se reunían, cada uno presentaba un informe con las partes de texto de esos evangelios que, según él, podía formar parte del texto de Q. Todos los informes presentados por cada uno de ellos, se discutían entre todos: y, por votación, se decidía lo que pasaba a formar parte del texto del Documento Q, que así fue fijado, y que es el que tenemos ahora:

“Casi cada año desde 1990 hasta 1997, el Proyecto Internacional Q ha ido publicando en el fascículo de octubre de JBL aquellos dichos cuyo texto crítico había establecido el año precedente: […]. Estos informes no contienen los dichos en el orden reconstruido de Q, sino en el que las correspondientes bases de datos y evaluaciones se hacían disponibles, eran discutidas y finalmente votadas.” (Id., p. 93. nota 171).

7) Por consiguiente, cada versículo, de los evangelios de Mateo y Lucas, que figura ahora en el “Documento Q”, no está incluido en él porque formara parte de la hipotética colección de dichos, que pretenden haber descubierto, sino que está incluido en el Documento Q, porque ganó una votación:

“…las correspondientes bases de datos y evaluaciones se hacían disponibles, eran discutidas y finalmente votadas”. (Cita anterior).

8) También nos informan de cuantos eran los miembros del Proyecto Internacional Q, que fijaron dicho texto por medio de las correspondientes votaciones (vemos que nunca llegaron a 30):

“A la reunión celebrada en Anaheim el 17-11-89 asistieron 21 miembros; 23 a la de Nueva Orleans del 16-11-90; 24 a la de Kansas City del 22-12-91; 24 a la de San Francisco del 20-11-92; 29 a la de Washington D. C. del 18 y 19-11-1993; 26 a la de Chicago del 17 y 18-11-1994; 23 a la de Philadelphia del 16-11-1995, y 25 a la de Nueva Orleans del 23-11-1996.” (Id., p. 92, nota 167).

9) Por tanto, vemos que el fundamento apostólico de los evangelios atribuido en el pasado al escrito arameo de Mateo, ha sido desechado y sustituido por una hipotética colección de dichos “de Jesús”, que nadie vio jamás, y que, además, dicen que esos dichos son una recopilación de tres estratos diferentes; así lo explica un teólogo investigador perteneciente al grupo Q de la Sociedad Bíblica Latina:

Evangelio Q. John Kloppenborg (1987) (uno de los constructores del Documento Q) ofreció una estratigrafía convincente y persuasiva del texto del Evangelio Q. Basándose en estudios anteriores de Dieter Lührmann en 1969 y de Arnold Jacobsen en 1978, propuso la existencia de tres estratos principales en el evangelio: un estrato sapiencial (Q1), un estrato apocalíptico (Q2) y un estrato biográfico (Q3), combinados en esta secuencia. […].

“El estrato primero o formativo es sapiencial y está compuesto de seis discursos de sabiduría, dirigidos hacia adentro, a los que ya han aceptado el reino de Dios; […].

“El segundo estrato es apocalíptico, compuesto de cinco discursos de juicio, dirigidos hacia fuera, a los que han desechado el reino de Dios; […].

“El tercer estrato es introductorio y biográfico, compuesto por la narración de las tres tentaciones de Jesús en el desierto, […].” (Crossan, John Dominic: El nacimiento del cristianismo, Santander, Editorial Saltérrea, 2002, pp. 250-251).

10) El autor de esta cita, John Dominic Crossan, que tanto interés muestra en el Evangelio Q, o Documento Q, es un negador de la resurrección de Cristo; así lo dice él mismo:

“Jesús fue enterrado, si es que lo fue, por sus enemigos, y su tumba, por fuerza poco profunda y cavada deprisa y corriendo, sería enseguida descubierta por los perros y demás animales carroñeros.” (Crossan, John Dominic: Jesús: biografía revolucionaria, Barcelona, Grijalbo mondadori, 1966, p. 178).

11) Por consiguiente, igual como Crossan niega la resurrección de Jesús (sin aportar pruebas), como se ve en esa cita de su libro, el Documento Q hace lo mismo, porque en él no aparece nada relativo a la muerte y resurrección de Jesús. En efecto, el texto del Documento Q comienza con el capítulo 3 de Mateo y el capítulo 3 de Lucas; es decir, con la predicación de Juan el Bautista; y termina con Mateo 25:14-30, y Lucas 17:20-37. Por consiguiente, Jesús de Nazaret aparece, en el texto del Documento Q, cuando lo bautiza Juan el Bautista, sin que se sepa nada de su vida anterior; y termina su existencia, en ese documento Q, antes de la semana de la pasión, sin que se pueda saber cómo acabó su vida. Por tanto, el Jesús de Nazaret del Documento Q no es engendrado por Dios, ni es su hijo, ni muere para salvar a los pecadores, ni resucita, ni asciende al cielo, etc. Por todo esto, ese Jesús del Documento Q no es el mismo del que hablan los evangelios canónicos que están en la Biblia, sino que es un Jesús fabricado a la medida de las creencias de los fabricantes del Documento Q. Además, el texto comprendido entre el comienzo y el final de ese Documento Q está lleno de lagunas (o agujeros, es como una criba), falta, en él, aproximadamente la mitad del texto de los evangelios de Mateo y Lucas entre ese comienzo y ese final del Documento Q. Esto se puede comprobar en la Sinopsis de los cuatro evangelios que va al final de este Apéndice.

II.- El Documento Q en la actualidad.

1) Los teólogos ahora están divididos en lo referente a la existencia del Documento Q; uno de los que están en contra dice:

“Podría decirse que el Documento Q o la Fuente Q de los evangelios sinópticos está de moda. […].

“Obviamente todos estos trabajos parten de la hipótesis de que la Fuente Q o Documento Q realmente existió como un escrito en griego, que fue utilizado por Mt y Lc en la composición de sus evangelios. Su contenido se fija usualmente en unos 220-235 versículos: aquellos en los que coinciden Mt y Lc y no están en Mc. Sin embargo, no debe olvidarse que se sigue defendiendo teorías que prescinden de la Fuente Q para explicar el origen de los evangelios e incluso niegan su existencia.” (Vargas-Machuca, Antonio (y otros): La Fuente “Q” de los evangelios, Estella (Navarra), Editorial Verbo Divino, 1944, p.16).

2) No obstante, hay otros teólogos que han escrito a favor de de la existencia del Documento Q; uno de éstos, en su libro titulado “El Documento Q”, dice:

“El Evangelio más desconocido nos revela toda la verdad sobre la vida de Jesús” (texto de la portada).

“Se trata de una fuente escrita, compuesta en su mayor parte por dichos de Jesús aunque también contiene algunos relatos de sus hechos, que constituyó el primer Evangelio del que tenemos noticia con certeza y que fue utilizada por los evangelistas Mateo y Lucas para la realización de sus resprectivos evangelios canónicos.” (Vidal, César: El documento Q, Barcelona, Planeta, 2005, p. 9).

“Si se estudia con cuidado el material que ha llegado hasta nosotros relacionado con la historia de Jesús y del cristianismo primitivo (como las cartas de Pablo) nos encontramos con que existía un conocimiento de dichos y fórmulas de Jesús que habían sido entregadas de unos a otros. Así, Pablo, en 1 Corintios 15:1 ss, puede indicar hechos y dichos de conocimiento general. Sabe que Jesús se apareció a Pedro, a los Doce, a su hermano Satiago […] a más de quinientos hermanos […] y a él. También sabe que la noche que iba a ser entregado, Jesús pronunció unas palabras rituales al partir el pan.” (Id., pp. 11-12).

3) Vemos que, para este teólogo, lo que dice Pablo en 1 Corintios 15:1ss, y en 1 Corintios 11:23ss, lo aprendió del “Documento Q”. Ahora bien, Pablo dice:

“Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.” (Gálatas 1:11-12).

4) Además, este teólogo dice que Pablo: “También sabe (por medio del Documento Q) que la noche que iba a ser entregado, Jesús pronunció unas palabras rituales al partir el pan”; pero, como si no fuera suficiente con lo que dice Pablo en Gálatas 1:11-12 sobre el origen de su enseñanza de las cosas del Señor, sobre ese pasaje en cuestión tambié dice:

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad comed…”. (1 Corintios 11:23-26).

5) Es evidente que el conocimiento que Pablo dice que recibió del Señor, según queda patente en Gálatas 1:11-12 y 1 Corintios 11:23ss, este teólogo afirma que Pablo lo apredió en el Documento Q. Por otra parte, es imposible que Pablo aprendiera esos dos relatos de 1Corintios 15:1ss y 1 Corintios 11:23ss en el Documento Q; porque esos dos relatos se refieren a hechos acaecidos a partir de la última cena de Jesús, mientras que el Documento Q se termina antes de esos acontecimientos. Por esto, el desconocimiento y la contradicción de este teólogo en lo referente al apostol Pablo y al Documeto Q no pueden ser más evidentes. Por tanto, el Documento Q sólo existió y existe en la mente de los que lo han fabricado y en la de sus seguidores.

 

6) Por otra parte, dicen que el Documento Q está formado por los pasajes comunes a Mateo y Lucas, que no están en Marcos; si eso es así, ¿por qué tiene el Documento Q algunos pasajes de Lucas que no tienen paralelo en Mateo? como se ve en (Robinson, James M. (y otros), (traductor: Santiago Guijarro): El Documento Q en griego y en español, Salamanca, Ediciones Síguemé, 2ª edición, 2004, p. 189) Además, es evidente, según se observa en los pasajes sombreados de la Sinopsis de más abajo, que el Documento Q no sirve para que sepamos cómo comenzó y cómo terminó la vida de Cristo en la Tierra. Tampoco podemos saber nada, por medio del Documento Q, de la gran salvación que Cristo realizó para todos los que quieran creer en él, pues nada se dice, en ese “Documento Q”, de la muerte y resurrección de Jesús, como ya hemos indicado más arriba. Es curioso ver que el libro Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI, comienza en el mismo lugar donde empieza el Documento Q (Ratzinger, Joseph (Benedicto XVI): Jesús de Nazaret, Madrid, La Esfera de los Libros, S. L., primera edición, agosto 2007, p. 31); es decir, coincidiendo con los puntos 20-22 de la mencionada Sinopsis, como en seguida vamos a observar.

7) Solamente los pasajes, cuya referencia está sombreada, son los que forman el Documento Q, según sus partidarios.

8) Por otra parte, los inventores de la Patraña Q no saben nada del evangelio de Juan, como se ve en los pasajes sombreados de esta sinopsis; que digan de una vez por todas de dónde salió el evangelio de Juan, y todos los acontecimientos de la cuarta columna que no están en el Documento Q.

 

III.- A continuación, presento una SINOPSIS DE LOS CUATRO EVANGELIOS canónicos, en la cual sólo pongo las referencias de los pasages que forman parte del inventado Documento Q; para que esto se vea claro, borro todas las referencias de los pasajes que no forman parte del citado Documento Q; pero, en mi libro titulado: Jesús de Nazaret II. Su Persona y sus Obras, están todas las casillas rellenas con todas las referencias de los Cuatro Evangelios. Además, este trabajo forma parte de un escrito titulado: El origen de los cuatro Evangelios y su transmisión hasta nosotros, que es un Apéndice de mi mencionado Libro.

 

III.- SINOPSIS DE LOS CUATRO EVANGELIOS  ( EN FORMATO PDF )

 

UNA REFLEXIÓN

Si copiamos el texto seguido del evangelio de Mateo (de todas las referencias que están en esta SINOPSIS), quitando los números de los capítulos y de los versículos (que no existían cuando se escribieron los Evangelios), es difícil que alguien se dé cuenta de las lagunas que hay en dicho texto; y lo mismo pasa con el texto del evangelio de Lucas; de esa forma (escribiendo todo seguido y junto) es como suele aparecer el texto del Documento Q en los escritos de sus defensores; pero cuando uno se da cuenta de esa artimaña y separa las piezas del texto del Documento Q, y pone cada pieza en su lugar correspondiente (como está en esta Sinopsis), entonces el Documento Q se diluye en esas grandes lagunas que tiene, y desaparece; porque nunca existió, como aquí lo muestra la evidencia.

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