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Por qué un gobierno de tránsfugas apuesta por la privatización de la sanidad

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Jorge García ha asumido la política privatizadora de la presidenta madrileña y la de su partido a nivel nacional con el objetivo de ascender dentro del PP y lograr sus objetivos particulares en política

Que el Partido Popular aboga por la privatización de todas aquellas prestaciones que nos brinda una sociedad de bienestar social, como sanidad y educación, no es nada nuevo. Es una cuestión que ha venido sembrando poco a poco, pero que con la llegada de Ayuso a la presidencia madrileña, de la mano de la ultraderecha fascista, esta privatización se ha ido agudizando, como hemos podido comprobar en estos dos años de pandemia.

Llevar a los ciudadanos a un sanidad como la que impera en Estados Unidos, donde el que tiene poder adquisitivo entra sin problemas en el quirófano, mientras que las clases media y baja, sin medios económicos para acudir a la sanidad privada, descansan bajo la tierra, no es una política que se pueda afrontar de la noche a la mañana, ya que políticamente daría mucho en cante.

Para llevarla a cabo es necesario justificarla con cualquier masacre, devastación o pandemia mortal como la que vivimos actualmente. La COVID, ha sido la punta de lanza para que Ayuso haya comenzado a desmantelar de personal los centros de salud y haya priorizado el cierre de las urgencias de gran parte de los municipios, para después atacar al propio personal sanitario, saturado de trabajo, de ser los que propician las protestas de los ciudadanos y de ser, y esto es lo más peligroso, los causantes de que no se les atiendan en los centros de salud.

Colmenar: dos años sin urgencias

Dos años han transcurrido desde que este virus se implantara en nuestra sociedad, llevándose por delante a miles de personas. Dos años donde hemos podido comprobar la verdadera política sanitaria del PP, como ha ocurrido en las residencias de mayores, donde la presidenta de la Comunidad de Madrid puso en marcha un protocolo que impedía que los infectados por el virus fueran trasladados a un hospital, lo que provocó la muerte de unos 8.000 ancianos.

Colmenar Viejo ha sido uno de los municipios más afectados por este desmantelamiento de la sanidad pública y cierre de los centros de urgencias. Centros de salud bajo mínimos en el apartado de personal y unas urgencias cerradas desde hace dos años. El ciudadano colmenareño se encuentra desamparado sanitariamente. Lograr una cita médica supone una espera de meses, sabiendo, además, que no pueden acudir a las urgencias locales, debiendo trasladarse, si lo creyeran necesario, a alguno de los hospitales públicos, muchos de ellos de gestión privada, con el peligro que esto conlleva y los riesgos de colapso que suponen, como se ha podido apreciar en numerosos videos grabados por los propios sanitarios para denunciar esta mala gestión.

Que la presidenta madrileña, que la ultraderecha, apueste por esta política de cierres, puede ser algo lógico de cara a los ciudadanos, a juzgar por los discursos de Ayuso y su consejero de Sanidad en este sentido. Pero por qué el alcalde de Colmenar Viejo y su gobierno de tránsfugas apuesta por la privatización de la sanidad.

Toda una vida cobrando de los impuestos de los colmenareños

Si analizamos la trayectoria política de Jorge García podemos apreciar un gran cambio de su época como concejal de Cultura, a la actual, como alcalde. Si como responsable de Cultura fue alabado de manera general por su talante dialogante con todas las fuerzas y grupos, su llegada a la poltrona de alcalde le ha generado una transformación personal totalmente radical.

Se trata de una persona que lleva años y años, desde muy joven, viviendo del erario municipal, de la política local con unos suculentos sueldos. No se le conoce ni arte ni oficio fuera de la política local, en la que siempre ha percibido un importante sueldo a cargo de los impuestos de los colmenareños. A esta vida cómoda de la cosa pública se le añade las influencias generadas por sus dos principales asesores municipales, el primer teniente de alcalde y su asesor personal, dos personas situadas en el ala ultraderechista: Con estos matices, este cambio se puede ir entendiendo.

Su principal fin, el ascenso a nivel político

A este asentamiento en el poder municipal hay que añadir su ambición en la propia política, especialmente por eso de seguir manteniendo un buen sueldo del erario público. Su futuro pasaría porque le fichara la propia presidenta madrileña para que le acompañara en las próximas elecciones autonómicas y a partir de ese momento, como ocurrió con De Federico, tener un suculento salario fijo, prácticamente hasta su jubilación.

En este sentido, resulta imposible que Jorge García se manifieste en contra de las pretensiones de privatización de la sanidad pública, de hecho, no ha movido un solo dedo para que, durante estos últimos años, los colmenareños pudieran tener operativas las urgencias del municipio. No solo no ha movido un dedo, sino que en ocasiones, como ha declarado en su medio afín radiofónico, se ha mostrado contrario a su apertura.

Otro de los objetivos que pretende el PP con esta privatización y como así lo viene demostrando el propio alcalde, es transformar la sanidad  de este país al estilo de Estados Unidos, donde el que tiene dinero sobrevive, mientras los que no disponen de medios económicos se tiene que conformar con la oscuridad. Y es que si echamos cuentas, el actual equipo de gobierno conformado por el PP y los Tránsfugas, perciben un sueldo de los colmenareños que oscila aproximadamente entre los 3.500 y 5.000 euros, dependiendo el cargo y la dedicación.

Los dos tránsfugas de C’s claves de esta antipolítica

Todos conocemos cómo, meses después de que Ciudadanos presentara en el pleno una moción contra el transfuguismo, catalogándolo como lacra y que fue apoyada por todos los grupos, incluido el PP, los dos concejales de esta formación abandonan el partido naranja y en lugar de dimitir, como sería lógico a juzgar por lo planteaban en su moción, abrazan el transfuguismo apoyados por el PP y especialmente por el propio alcalde, que con tal de no perder la poltrona, les acoge en su seno e inmediatamente sube el sueldo de uno de ellos a través de una mayor dedicación

Con estas premisas y los salarios impuestos por ellos mismos, bien se pueden permitir contratar una mutua privada, mientras que al colmenareños de la calle, se tiene que conformar con las migajas. ¿Cuántos miembros del equipo de gobierno, incluidos los tránsfugas disponen ya de una mutua privada? Creo que sin lugar a dudas podríamos apostar por un número alto y no nos equivocaríamos.

Y estas son varias de las razones por las que Jorge García y el PP, apuestan por privatizar la sanidad, razones por las que durante estos dos años sin servicio de urgencias en Colmenar Viejo, al alcalde le ha importado “un pepino” las peripecias que han tenido que hacerlos vecinos del municipio para acudir a las urgencias de otros municipios más cercanos, o a los propios hospitales. Mientras tanto, Jorge García y su equipo de gobierno, sigue sin dar la cara en materia sanitaria, sigue sin querer afrontar los graves problemas que padece el municipio y sigue cerrando los ojos a la realidad delos vecinos de Colmenar Viejo.

Y es que Colmenar Viejo, con Jorge Sí. Con Jorge Sí se han cerrado las urgencias. Con Jorge Sí se dispone de menos personal en los centros de salud. Con Jorge Sí los enfermos tienen que desplazarse kilómetros para poder ser atendidos sanitariamente. Con Jorge Sí, Colmenar tiene un macro parque en el que se han invertido más de tres millones de euros. Con Jorge Sí, Colmenar tiene un macro parque cuyo mantenimiento supone alrededor de 300.000 euros al año. Con Jorge Sí las obras de asfaltado se realizan sin control. Con Jorge Sí se pacta con tránsfugas con tal de mantener el poder. Con Jorge Sí se contrata un fotógrafo para que su imagen esté constantemente en todas las redes. Con Jorge Sí el urbanismo de los nuevos sectores arrasa con todo lo que pillar en su expansión. Con Jorge Sí, se ampliará el vertedero. Con Jorge Sí se seguirá respirando mierda en Colmenar Viejo. Y es que podríamos seguir y seguir, pero con Jorge Sí los colmenareños van de culo.

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