Cuando la publicidad municipal se utiliza para comprar voluntades periodísticas

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Han sido muchos años ligados al mundo del periodismo local y todos ellos, centrados especialmente en un municipio, Colmenar Viejo. Decenas de años al frente de LA GUÍA DEL PUEBLO, NUEVA GUÍA INFORMATIVA y esta última etapa al frente de CLAMORES DE LA SIERRA.

Más de 30 años en los que también hubo momentos en los que se compaginó prensa local con prensa nacional, como El País y otros, de ámbito también nacional, pero con un fin muy concreto, como RECURSOS MUNICIPALES.

En todos estos años se han podido vivir muchas historias relacionadas con el ámbito político, historias de “amor y odio”, sentimientos encontrados, pero nunca hallados. Encuentros y desencuentros que terminaron llevándoselos el viento. Políticos de diferentes ideologías, unos que bailaban al son que les marcaban las circunstancias de mantener un jugoso sueldo y otros que vivían con pasión ese día a día de la cosa pública.

Como ya he manifestado en más de una ocasión, la relación político-prensa resulta muy complicada y suele chocar de manera reiterada. La crítica es la peor arma lingüística que se puede emplear contra un gobierno, ya que durante estos, más de 30 años de prensa local, si algo puedo señalar con total certeza, es que la clase política no ha sabido ni sabe asumir la crítica a su gestión.

Cuando la crítica no se digiere

Cuándo un medio critica una gestión gubernamental, sabe a lo que se enfrenta, sabe que inmediatamente entra en el lado oscuro y aquellos que gobiernan trataran de apagar sus ecos empleando cualquier artimaña a su alcance. Y es que han sido muchos los momentos en los que he podido vivir esta desazón durante estos años. Secuestros periodísticos, persecución de clientes publicitarios, querellas infundadas. Un sinfín de trabas para tratar de acallar esas críticas y silenciar al medio.

Es cierto que ha habido tiempos oscuros, tiempos donde la libertad de expresión era una palabra escrita sin contenido, odiada por unos, protegida por otros. Pero pensar que en pleno siglo XXI se podría vivir de nuevo historias de antaño, pues seguramente, costaría creérselo sino se está dentro de esta jaula periodística.

Malos tiempos para la libertad periodística

He de reconocer que no pensaba que, en Colmenar Viejo, volvieran otra vez los viejos fantasmas del odio a ciertos medios de comunicación, del ostracismo y la persecución. Aquellos años en los que entrabas por el aro o quedabas excluido de cualquier ayuda publicitaria.

En los medios de comunicación, especialmente en los de carácter local y gratuitos, la publicidad es esencial para poder sacar el periódico a la calle y que este se buzonee y llegue a los vecinos con la información del municipio. Las empresas con su publicidad ayudan a enriquecer la información y la publicidad municipal, que sale de los impuestos de todos los vecinos, debería ser una vía de ayuda para todos los medios y no para unos pocos.

Cuando surgió la idea de sacar a la calle CLAMORES DE LA SIERRA, la intención era ofrecer una información plural y libre. En ningún momento sufrimos presiones de nuestros clientes, solamente el Ayuntamiento y el actual equipo de gobierno se negó rotundamente a insertar publicidad municipal en nuestro medio, al parecer no le gustaban las informaciones que se publicaban.

Lo cierto es que nunca tuvieron el valor de decirnos no a las peticiones que les realizábamos, pero siempre nos daban largas que se transformaban en negativas claras y rotundas.

 

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