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DETENTE A ESCUCHAR

Cultura
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Tempus fugit. El tiempo corre, vuela.  Diría el conceptista “Ayer” se fue, “Mañana” no ha llegado y “Hoy” se está yendo.


Y es que “Ayer” celebrábamos el inicio de la Navidad, el nacimiento de la vida y la Coral para celebrarlo cantó con la Coral Polifónica asturiana “Añoranzas” de Langreo, en el III Encuentro Coral Villa de Colmenar Viejo. La Coral interpretó, entre otras, Te quiero, y A tu lado y la coral polifónica, Compañeira, Chalaneru”, y la popular La playa del querer, bajo la dirección de Javier Mejuto.

Los días 22 de diciembre y 6 de enero fueron una agradable sorpresa para el público navideño, pues recibió como regalo 9 Lecturas y Villancicos, donde la música y la palabra, más que nunca, se unieron para convertirse en lenguaje común entre el público y los actores y cantantes. La Biblia, leída por personas comunes pero con voz propia y con la voz que representa a otros, enlazó los momentos más notables y entrañables de la Navidad. Sonaron villancicos  populares como Riu, riu, chiu o Chiquirriquitín, junto a los clásicos, Adeste Fideles y Noche de Paz, que se entonaron por todos los presentes.

Las hojas de olivo y el regusto del olor a incienso de la mañana del domingo de Ramos, por la noche y en penumbra, marcaron un sosegado ambiente donde, como en el Medievo se hiciera, fue modulándose el Kirie de la Misa de Angelis. La bóveda de la magistral basílica quedó impregnada de las antiguas y monacales notas gregorianas. El lugar se hizo Prado verde y florido.

En ese Locus amoenus percibimos el equilibrio del Renacimiento, ahora también con las voces de sopranos y altos. La soprano solista brillaba entre los delicados instrumentos y quienes tuvimos la dicha de estar allí disfrutamos con la voz de Lore Agustí. Primero con los contrastes barrocos de Rejoice, de El Mesías y después con las florituras y fuerza de los sentimientos románticos de la obra Air des clochetes, de L. Delibes. Entre las dos interpretaciones solistas el Clasicismo tuvo su momento con Mozart y la mirada al mundo grecolatino de la Misa brevis KV 194.

Los jóvenes y virtuosos músicos de la Camerata de Madrid, que acompañaron las actuaciones, emocionaron al público con su interpretación. La concertino, Beatrix, hizo un arreglo musical de la Misa Juan Pablo II, del compositor actual J. Elberdin, obra con la que la Coral concluyó su repaso por los quince siglos de música.

El concierto tuvo descansos musicales, enlazados con la voz de la directora Paz Alonso-Vega, que, casi recitando, narraba el camino de la música desde Gregorio a Francisco. Como colofón, acopló su voz de contralto a la de la soprano solista para conseguir un emotivo dueto en “Quando corpus morietur” del Stabat Mater de Pergolessi, y la Coral acabó interpretando el Aleluya más sonado y sonoro.

“Hoy” es abril, es Pascua Florida, y la Coral lo celebra como sabe, cantando; mientras rocían con el agua del Jordán a los fieles entona el dulce Asperges me, en la Comunión Pan Divino, y O Salutaris, para dar una forma más noble a la liturgia del domingo de Resurrección.

Con motivos sacros y populares como Ecce panis, S'Avi Maria, Señor, me cansa la vida, Parábola, o The lion sleeps tonight, La Coral de Colmenar nos deleita el día 13 del mes de la lluvia , en la iluminada iglesia de San Manuel y San Benito, en Madrid. Junto al Coro de Arquitectura, interpreta Ave Verum y Benedicat Vobis como agradecimiento a los entusiasmados aplausos del público.

“Mañana”, ya es mayo, y nos espera con unas cancioncitas a María para celebrar la Maya y con un chotis `castizo y unos muy distintos ritmos africanos para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la Agrupación Deportiva de Colmenar.

La Coral sigue el curso vital, no se para, pero a la vez nos detiene y nos deleita con el momento clásico, ¡Carpe Diem!

Después de cada concierto, nos unen las emociones; a unos, de sorpresa, a otros, de entusiasmo, y a todos, las mismas notas: las musicales.

La vida nos va dejando momentos, pinceladas, que se convierten en recuerdos y es la música con su cromatismo la que nos los fija y embellece; dichoso aquél que encuentra y goza con ese gusto. “Beatus Ille”.
L.P.

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